
En 1934, de la mano del diseñador Nikolaus Karpft, crearon el primer modelo de Technika, la primera cámara de campo pleglable metálica del mundo, y que todavía hoy en el siglo XXI sigue produciendo modelos revisados. De hecho, la Aéreo Technika era regularmente utilizada en el espacio por las misiones americanas o europeas.
la cámara Enotelf (id.9193), fabricada por encargo para la compañía Telefónica Nacional en 1980. Un ejemplar muy difícil de conseguir, y que finalmente después de años buscándola está ya en la colección de Foticos.
Esta robusta cámara fue creada especialmente para Telefónica por ENOSA (Empresa Nacional de Óptica SA), que por aquel entonces se dedicaba a fabricar material de óptica y mecánica de precisión para el Ejército y entidades educativas. Así, creó entre otros proyectores, equipamiento para experimentos de física y química, microscópios, voltímetros analógicos y eléctricos, fuentes de alimentación, etc. Esta empresa estatal fue fundada por José María Otero Navascués en 1949 y más tarde formó parte del INI (Instituto Nacional de Industria), que promovía el desarrollo de la industria en España, y que despareció en 1995, cuando sus funciones fueron asumidas por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Entre otras de las empresas que formaron parte del INI están SEAT y ENDESA, por ejemplo. De la mano de Navascués, ENOSA tuvo un intentó de relación comercial con el gigante alemán ZEISS, pero no fructiferó.
Imagen de la fábrica ENOSA en 1985, en el pniar de Chamartin (Madrid)
En 1985, cuando todo era analógico, la compañía Telefónica encargó a ENOSA construir un equipo llamado "Registrador Fotográfico RF-2" para que sus operararios pudieran efectuar la lectura fotográfica de los contadores. Dicho equipo estaba compuesto de un soporte, una fuente de alimentación, un sistema de iluminación y una cámara fotográfica, también conocida como ENOTELF. Para su traslado, el equipo iba en un maletín de seguridad donde se guardaban todos sus componentes.

Se nota a la perfección que ENOSA meditó todas las necesidades de Telefónica a la hora de diseñar este equipo fotográfico. La cámara, de aspecto robusto y pesado para evitar romperse ante posibles caídas lleva en la parte superior una palanca de arrastre y el contador de 36 exposiciones, así como la manivela de rebobinado. Está montada con un objetivo de f/45m, y tanto el foco, como el diagragma y la velocidad son fijos. Sin duda, para que su uso fuera lo más sencillo posible para ser utilizada por los operarios de la compañía Telefónica, tuvieran o no conocimientos de fotografía. Además, el cuerpo en su cara frontal tiene dos salientes para la fijación al equipo de iluminación, dada la escasa visibilidad de la ubicación de los contadores de la luz.










A la izquierda, la placa conmemorativa, fiel semblante de Oskar Barnack (a la derecha)
Oskar Barnack era ingeniero de la empresa alemana Leitz Camera AG (que más tarde pasaría a conocerse mundialmente por Leica) y sufría asma, lo que lo impulsó a tratar de disminuir el tamaño y el peso de las cámaras para poder realizar fotografías en exteriores. De hecho, Oskar fue también uno de los primeros fotógrafos que realizaron reportajes gráficos en los que podía contemplarse la relación de las personas con su entorno.
Entre 1913 y 1914, Oskar consiguió adaptar para uso fotográfico el formato de la película de 35mm que entonces se utilizaba en el cine, dando vida a la primera cámara de pequeño formato, que inició su andadura en 1924: la Leica I. Se la conoce como "la cámara del siglo XX" y logró fama mundial después de que se hiciese público que fotógrafos tan prestigiosos como Robert Capa o Henri Cartier-Bresson la utilizaban en su trabajo diario. Con esta cámara se tomaron fotografías tan famosas como esta:

Lo que quizás no es tan conocido es que la cámara Leica sirvió como pretexto para salvar la vida de miles de judios durante el nazismo. Los Leitz, una familia protestante, dueños de la empresa, idearon la forma de enviar a judios al extranjero sin llamar demasiado la atención: contrataban a trabajadores judíos en su fábrica, los formaba y más tarde los enviaba a América, Francia, Reino Unido o Hong Kong con el pretexto de trabajar allí. Fue arriesgado, si bien el gobierno nazi no se entrometió, quizás porque algunos de sus suminsitros dependían de ellos, como la Leica 250 que el ejército alemán utilizaba en sus vuelos de reconocimiento.
En 1979, con motivo del centenario del nacimiento de su personaje más importante, se creó el Premio Leica Oskar Barnack, otorgado cada año a un destacado fotógrafo, y dotado con 5.000 euros. La empresa alemana celebró por todo lo alto el centenario, con varios diseños de placas conmemorativas (como la que tenemos en nuestra colección) e, incluso, la fabricación de un modelo de cámara hecha de oro de 24 kilates: la M4-2. Se lanzaron al mercado un millar de estas cámaras, grabadas con la copia de la firma de Oskar, y la fecha 1879-1979. Algunas de estas exclusivas piezas se han vendido en Internet por la friolera de 19.999 dólares.
Hoy queremos hablaros de una curiosa pieza de nuestra colección: una medalla de bronce diseñada por el emblemático escultor francés Émile Monier (id. 9496). A modo anecdótico, si os fijáis bien, parece que en esta pequeña moneda de 4,5cm de diámetro aparece representado lo que podría ser "el primer selfie de la historia"

Esta medalla, como se ve en el reverso, se acuñó en el año 1921 en Francia, con motivo de un Concurso General del Stereo-Club. Y se encargó su diseño a Émile Adolphe Monier (1883-1970), un escultor francés emblemático del período Art Decó. Durante su trayectoria creó retratos muy hermosos de los diferentes grupos étnicos del antiguo imperio colonial francés. Y se deben a su autoría importantes medallas de bronce acuñadas con representativos perfiles de hombres y mujeres como Bornour, Peuhl, Senoufo o Touareg creados para la Exposición Colonial de 1931. Abajo podéis ver algunas de las hermosas creaciones de Émile Monier.
A comienzos del siglo XX, con el auge de la fotografía estéreo, comenzaron a surgir clubes de aficionados a la fotografía estereoscópica. De hecho el Stereo - Club francés, fundado en 1903, es quizás de los primeros en crearse y es de los únicos que pueden presumir de continuar su actividad desde su comienzo. Aún hoy publica regularmente un boletín y celebran reuniones mensuales con sus miembros.
Volviendo a la medalla, podéis ver que en la cara aparece en relieve la figura de una madre junto a su hija en una postura que hoy en día nos recuerda al acto tan popular de tomarse un selfie. Pero si nos fijamos más detalladamente, veremos que están viendo al trasluz una vista de cristal o cartón. En la mesa parece también una cámara fotográfica, algo muy recurrente en fotografías de la época.
¿Sabéis cuándo se hizo el primer selfie de la historia? A pesar de lo que pueda parecer, no lo inventó Paris Hilton ni Britney Spears. Ya en 1839, el estadounidense Robert Cornelius en su tienda de lámparas de Filadelfia, se sacó un retrato a sí mismo. Tuvo que posar unos 15 minutos de pie para poder tomarse la foto. También, Frank Sinatra, en 1938, fue uno de los pioneros en este movimiento. Bajo estas líneas podéis ver el "primer selfie" conocido de la historia y a Sinatra sacándose un selfie.
Hoy os aceramos un cámara estereo extremadamente rara con más de cien años de antigüedad: 'Le Prismac' (id.9570), fabricada en Francia en 1906. Esta pequeña joya de la fotografía estereo fue diseñada por la marca francesa Deloye y construida por Devaux. Utiliza rollos de película Kodak de tamaño 102.

En todo el mundo se conocen apenas un puñado de estas cámaras, de las cuales recientemente hemos adquirido una con el número de serie 1004, que viene con su estuche de cuero original en perfecto estado. Esta exclusiva pieza toma exposiciones de 4x4, 4x4,5 ó 5x5cm. Tiene un cuerpo metálico revestido con cuero, en una construcción única con dos objetivos internos de 90 grados para reflejar la imagen en ángulo recto desde los objetivos a la película, lo que permite un cuerpo más compacto al de la época. En la parte inferior tiene un interruptor que activa el obturador. En la parte delantera lleva la placa del fabricante Devaux junto con el nombre de la cámara.

'Le Prismac' es quizás de los únicos modelos que fabricó Devaux, y el único diseñado por la empresa francesa Deloye. Entre 1889 y 1910 Deloye se asoció con Frederic Pierre Jonte, fabricante de cámaras estereo desde 1868 en Francia. Entre otras cámaras, fruto de su asociación lanzaron al mercado cámaras muy exitosas como la Touriste o la Detective, bajo estas líneas. Es una lástima que apenas cuatro años después de fabricar 'Le Prismac', La empresa Jonte & Deloye quebró, poniendo fin a 50 años de actividad.









La cámara estereo japonesa Tokioscope (id. 9656) está fabricada en 1926 por Tokyo Camera Works (T.C.W.), una rama del conocido fabricante y distribuidor de cámaras asiático Sone Shunsuido (fundada en 1902). Un aparato compacto, sencillo y asequible para la época.
Esta rara cámara estereo es una copia de la francesa Glyphoscope (Id. 293 e Id. 298), fabricada aproximadamente en 1905 por el francés Jules Richard. El cuerpo de la Tokyoscope está hecho de madera y tapizado con cuero. El visor del fotógrafo está a la izquierda. Toma placas de vidrio a 45x107mm. Y lo más interesante es que cuando se quita el frontal metálico se convierte en un visor estereo.
Precisamente, es la placa frontal la que contiene el mecanismo del obturador y el diafragma, mientras que los objetivos (de enfoque fijo equivalente a un 60mm) están fijados al cuerpo principal. El Tokioscope fue anunciado en el número de junio de 1926 de Ars Camera por Sone Shunsuidō y por Ars, el editor de la revista que también actuaba como distribuidor de cámaras en ocasiones. El anuncio de Sone menciona el precio especial de ¥28, limitado a 1.000 unidades, y curiosamente dice abiertamente que la cámara está inspirada en el Glyphoscope francés de Jules Richard.
Como veis, las similitudes entre ambas cámaras es bastante notoria. Como curiosidad, la copia japonesa está fabricada por Tokyo Cámera Works (T. C. W.), un nombre que resulta muy poco japonés. Pero fue una práctica muy habitual entre 1910 y 1950, cuando algunos fabricantes japoneses cambiaron su nombre por otro más occidental para la difusión de sus cámaras, y solía acabar en Cámera Works. A raíz de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades japonesas desaconsejaron el uso de palabras inglesas, y esta práctica desapareció.
Por su parte, el Glyphoscope era una cámara estereoscópica que utiliza placas de vidrio, desarrollada por Jules Richard desde París, que destacó por ser mucho más asequible para el bolsillo que sus antecesoras. Tanto es así que el slogan de márketing era “Établi tout spécialement pour les débutants en photographie" (diseñado especialmente para los principiantes en fotografía).

Hoy queremos hablaros de un visor tipo stanhope muy especial, que recientemente hemos incoporado a la colección Foticos. Se conoce como "espejo mágico" (id. 9728) y se la atribuye su fabricación al fotógrafo e inventor francés René Dragon.


Como veis, este visor stanhope, datado en el último cuarto del siglo XIX, tiene forma de espejo de mano, y en su interior hay dispuestas 42 fotografías en miniatura. En el anverso del cuerpo, de latón macizo, aparece una escena figurativa que representa a un artista y a su público. Los personajes abren el telón para revelar el visor al espectador (por donde se ven la microfotografías). Aparece grabada la palabra MAGIE (magia). Las microfotografías están montadas en un anillo de latón torneado. Se desplazan accionando un botón central giratorio en el reverso. Las imágenes en miniatura que muestra este visor se refieren a vistas de Italia.

Los famosos stahnhope son dispositivos ópticos que permiten visionar imágenes microscópicas (de unos 3mm) sin la ayuda de ningún microscopio, tan solo con una pequeña lupa (la lente stanhope), que aumenta la escena alrededor de 100 veces su tamaño. Precisamente su invento se debe a René Dragon (1819-1900), que obtuvo la primera patente de la historia sobre la microfotografía el 21 de junio de 1859.
René Dragon, ya desde su anuncio en 1839 se interesó por los Daguerrotipos, y se fue familiarizando con los procesos de colodión, que más tarde adaptaría a sus técnicas de microfotografía. Al poco de obtener la patente, tuvo muchos problemas con imitadores y personas que lanzaban versiones propios de los stanhopes. Tras el éxito de estos visores montados sobre joyas y souveniers, Dragon montó una fábrica en Francia, que en 1962 llegó a contar con más de 150 empleados y fabricaba alrededor de 12.000 unidades al día.
Hoy queremos traeros una de las últimas incorporaciones a la colección de Foticos, una auténtica joya de la historia de la fotografía. Hablamos de una cámara de estudio francesa de 1870 de formato 40x50cm (id. 9737), propiedad del célebre fotógrafo Adolphe Braun. Esta cámara para placas al colodión, de 150 años de antigüedad, fue fabricada por Guilles Frères, en París, y lleva montado un objetivo gran angular de origen inglés.
AAdolpe Braun (13 de junio de 1812-31 diciembre 1877) se inició en su juventud como dibujante, y fue enviado a París en 1828 para estudiar diseño decorativo. Es uno de los fotógrafos franceses más célebres e influyentes del siglo XIX, conocido especialmente por sus naturalezas muertas florales, escenas callejeras parisinas y paisajes alpinos. Precisamente con esta finalidad, esta cámára de estudio está montada sobre un gran trípode que llega a permitir subir la cámara a más de de dos metros y medio de altura.
Braun realizó importantes aportaciones a la fotografía, entre otras, algunas innovaciones en la reproducción fotográfica para comercializar sus fotografías en todo el mundo. De hecho, su estudio de Mulhouse contribuyó a que la fotografía pasara de ser una actividad artesanal a una empresa comercial a gran escala, produciendo miles de imágenes únicas que se reprodujeron en toda Europa y Norteamérica. También, sus técnicas fotográficas ayudaron a avanzar en el campo de la historia del arte gracias a la reproducción de obras de arte famosas.
La obra de Braun ha sido expuesta en el Museo Metropolitano de Nueva York, el Getty de Los Ángeles, el Museo d'Orsay en París, el MOMA de Manhattan o el National Gallery of Art de Washington, entre muchos otros. En las siguientes fotografías podéis ver la cámara de nuestra colección en el Museo Unterlinden, de Colmar (Francia), donde estuvo expuesta del 17 de febrero al 14 de mayo de 2018 junto a algunas de sus obras.

Este viernes, queremos hablaros de una pieza muy especial de la colección Foticos: el libro 3D de las Minas de Almadén (id.10485), editado en 1934, en la República. Como seguro muchos sabéis, las minas de Almadén son la explotación minera de mercurio más antigua, con más de 2.000 años de historia. De ella se ha extraído un tercio de todo el mercurio que ha utilizado la humanidad, concretamente, se estima que de esta pequeña localidad de Ciudad Real han salido unos siete millones y medio de frascos de mercurio (cada uno contenía aproximadamente 34,5kg de metal).
Las minas de Almadén dieron fama a la península Ibérica en el mundo antiguo. En la época romana tuvieron ya una gran relevancia, aunque fue tras la invasión islámica de Al-Andalus cuando la Mina de Almadén adquirió mayor importancia. Su nombre se debe a esta época: al-madin (la mina, en árabe).
Precisamente, la historia viva de esta Mina, en la que llegaron a trabajar en 1950 unos 2.200 obreros, ha ocupado miles y miles de páginas de estudiosos y eruditos, además cientos de monografías y estudios académicos. Por ello, es curioso que en la Segunda República española, el Consejo de Administración de las Minas de Almadén decidieran realizar como obsequio un elegante libro 3D con los edificios más significativos de esta explotación. Esta pieza ha llegado en un perfecto estado hasta nuestros días, y para disfrutar de las fotografías en 3D solo son necesarias unas gafas anagrifo.
Debido a las nuevas directrices europeas y los cambios en los mercados, la demanda de mercurio descendió notablemente, y conllevó el cierre definitivo de esta explotación minera en 2003. No obstante,el 29 de junio de 2012, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad a las Minas de Almadén conjuntamente a las de Idrija (Eslovenia). Hoy, en España se ha creado el Parque Minero de Almadén, que recibe miles de visitas al año.


Este visor estereo de la marca Rellev (id. 10673) está fabricado en España aproximadamente en la década de los 40. Incluye además dos colecciones completas de 15 fotografías cada una del Monasterio de Piedra, con gran seguridad obra del catalán José Codina. Se trata de un visor plegable de metal y cartón para vistas en formato cartulina 6x13cm.
El fotógrafo y editor José Codina Torrás arrancó su carrera editando vistas de las Exposiciones de Sevilla y Barcelona de 1929 en placas de vidrio de 45x107mm, aunque poco después se centró en lanzar al mercado numerosas series de poblaciones y lugares españoles siguiendo el formato ampliamente difundido por el Verascope de Jules Richard, esto es, 6x13cm.
Codina comercializó estas vistas bajo la marca “Estereoscopia RELLEV”. En un principio quiso denominarlas “Relleu” (relieve en catalán), pero debido a la época convulsa española (1930-1940) y para no tener problemas políticos o comerciales, decidió apostar por un logotipo en el que se leía “RELLEV”.
Bajo la serie “Vistas estereoscópias de España” (algunas de ellas sin su marca), editadas en formato 6x13, editó un total de 175 colecciones, cada una de ellas con 15 fotografías. Lo que hacen un total de 2.625 imágenes de toda la geografía española (lugares urbanos, monumentos, paisajes, interiores, etc.), aunque según los investigadores Hernandez Latas y Fernández Rivero más del 30% proceden de Cataluña. Cada serie se vendía al precio de 21 pesetas en cristal y 3,50 pesetas en cartulina, con importantes descuentos en caso de suscripción de la colección. Después de la guerra civil el precio se incrementó sutilmente.

Con la marca Rellev, Codina lanzó también en la década de los años 30 y 40 toda una gama de productos asociados: visores estereoscópicos (tipo Homes-Bates o los de sobremesa tipos Brewster, además de otros más sencillos plegables), así como proyectores para las series monoscópicas (de 35mm) con un mecanismo eléctrico de iluminación. A lo largo del tiempo fueron muchos sus anuncios en prensa y otras publicaciones, como la que encontramos bajo estas líneas en las que aparecen reflejados algunas de sus creaciones:
En más de una ocasión hemos hablado de algunas cámaras españolas que han hecho historia y no podemos pasar por alto a la empresa nacional de fabricación de cámaras más importante que haya tenido España: Certex, que comenzó su andadura en la localidad barcelonesa de Vic en 1952.

La empresa debe sus orígenes a la colaboración del catalán Francesc Xavier Bach, farmaceútico de profesión y fotógrafo vocacional, y el suizo afincado en Barcelona Pablo Wehrli, distribuidor de productos y editor de una revista especializada en fotografía y cine. Los primeros modelos lanzados al mercado bajo la firma Certex eran prácticamente copias de otras marcas europeas, como las Certex Daci Royal y Certex Digna.
Pero hoy queremos hablaros de uno de los últimos modelos de esta firma española, que fue en parte la que terminó abocando a la empresa a la quiebra: la Werlisa Safari Indiana Jones (id. 11663 e Id. 581), una variación de la Werlisa Club Color modelo B, fabricada desde 1976, y que en 1987 se le da un color beige y se le incorporan unos adhesivos de Indiana Jones, uno de los éxitos cinematográficos de la época.
Por razones de Márketing esta cámara se orientó hacia el público más infantil y fue la primera cámara de muchos de los jóvenes de los años 80 y 90. Utiliza carretes de 35mm, incorpora una lente de metacrilato óptico Certar f:7,5 de 35mm con un obturador de tres velocidades (sol, nubes, flash). Fue precisamente con el lanzamiento de esta cámara cuando la empresa realizó un esfuerzo económico grande en la campaña de Navidad de 1987, tratando de revertir una fuerte crisis en la que llevaba ya varios meses. Pero no salió como esperaban, y la campaña no obtuvo los resultados necesarios, incrementando aún más sus problemas. En apenas unos meses la empresa se vio abocada a la solicitud de la suspensión de pagos y a su cierre definitivo en 1988.
A pesar de todo, Certex es sin duda una de las firmas españolas de mayor relieve en la Industria Fotográfica española, llegando a producir hasta 450.000 cámaras al año, de las cuales el 35% se exportaba. Las cámaras Certex son sinónimo de sencillez y fácil manejo, características que le llevaron a firmar un contrato para exportar 10.000 unidades del modelo "club color" a Japón. En 1985 Certex cerró el ejercicio con una cifra de ventas de más de 400 millones de pesetas. También, son conocidas varias sinergias de la empresa española con otras multinacionales como Agfa, Matfot o Solis Color, entre otros. Es curioso que unas malas decisiones económicas pudieran desencadenar en la quiebra de un gigante nacional como Certex.
Cámara original utilizada como atrezzo en una película de los Picapiedra (Id.11736). Está modelada en espuma y resina para imitar la apariencia de la edad de piedra, pero mucho más liviana, lo que indudablemente facilita su uso durante el rodaje del largometraje.
¿Sabéis en qué modelo se inspiraron sus creadores? Si comparamos esta imitación de espuma endurecida con la Canon Ixus ELPH (Id. 11756) veréis que la versión cinematográfica está fabricada al máximo detalle, con solo pequeñas modificaciones. La película de los Picapiedra Viva Rock Vegas se lanzó en 2000, con lo que su rodaje sería probablemente uno o dos años antes. Y el primer modelo de Canon APS ELPH salió al mercado en 1996. Por lo que coinciden en fechas.
El primer modelo de la Canon ELPH se vendió en Japón y su cuerpo minimalista es obra del diseñador japonés Yasushi Shiotani. En su momento fue la cámara con zoom de enfoque automático más pequeño del mundo, nada que comparar con las medida de la versión de los Picapiedra, que mide concretamente 35x22cm y su objetivo sale hasta los 20cm. También difiere el material, ya que en lugar de elegante acero inoxidable, la cámara de atrezzo es una combinación colorida de gris, azul y verde.
Seguro que más de uno recuerda haber visto la película, pero quizás no cae en qué momento de la misma aparecía esta Canonabel ELPH. Para quienes no puedan esperar a volver a ver la película os dejamos aquí un par de escenas en las que se identifica:
Por último, si recordáis, los Picapiedra solían hacer humor en la edad de piedra con objetos de uso cotidiano. Aquí os dejamos unas imágenes de un episodio de Los Picapiedra de 1962, en el que los personajes de Los Picapiedra compran una cámara instantánea Polarock, que hacía fotografías al instante sí ….. aunque gracias al trabajo de dibujo de un pequeño pájaro en el interior de la cámara. ¡La cámara moderna de la edad de piedra!
Os acercamos la historia de uno de los mayores protagonistas de la fotografía estereoscópicas en España, Jaume Calafell Pifarré (1917-1986). Este fotógrafo catalán fue también un inventor incansable capaz de concebir, patentar, construir y comercializar diversos aparatos fotográficos, entre los que destacan los visores estéreo de peana Marte Visión (id. 11865 y 11866), que recientemente hemos incorporado en nuestra colección.
En la imagen, los visores de Marte Visión en la Rambla de Barcelona. A la izquierda, uno de la colección Foticos
Fruto de su pasión por la imagen, que nació a la edad de 15 años al recibir una cámara de fotos promocional, alrededor de 1961 Jaume Calafell ideó estos robustos aparatos de pago, de más de metro y medio de altura, que se instalaron en los puntos más turísticos de la geografía española. Quizás alguno de los lectores recuerden haberlos visto en el Parque Grande de la capital aragonesa, a donde llegaron gracias a su compromiso con la zaragoza Carmen Pueyo. Permitían visionar imágenes estereoscópicas a color y eran herramientas estupendas de propaganda turística. Las que tenemos en nuestra colección estaban colocadas respectivamente en la plaza de España de Sevilla y en Valencia, durante las fallas de 1978.
Jaume Calafell registró hasta 31 patentes durante su trayectoria profesional, realizada principalmente en Tárrega, aunque también llegó a expandir su negocio familiar hasta Barcelona, Zaragoza o Valencia. De hecho, en los años 50 ideó y comercializó con los nombres de Marte y Marte Visión unos visores de mano muy económicos que compitieron con potentes marcas extranjeras como los View-Martes americanos o los Lestrade franceses. En muchas ocasiones, estos aparatos iban acompañados de vistas estereas en relieve que le dieron mucho prestigio a Jaume Calafell. Como fotógrafo, se estima que su fondo actual puede superar con creces las 100.000 imágenes.
Los visores de pago Marte Visión tuvieron una longevidad extraordinaria, de más de tres décadas, algunos de los cuales sobrevivieron hasta la Barcelona olímpica de 1992, cuando los últimos visores fueron retirados de Montjuïc.
Vista estereo tissue en la que aparecen unas señoras y un caballero en un salón de la época (id. 12012). Además, una de las mujeres sujeta en sus manos un visor estereo tipo Brewster, algo muy común y valorado en la época. Las imágenes estereo tissue (también llamados french tissues) son un género muy curioso de las vistas estereo que permite un doble visionado de la escena: en blanco y negro cuando se observa sin una fuente de alimentación o con color ("iluminada") cuando se visiona al trasluz.
Aquí podéis ver la imagen estereo (anverso y reverso) sin luz:
Y a continuación la misma vista estereo, observada al trasluz:

Así pues, una imagen tissue se trata de una fina impresión a la albúmina montada en un marco de cartón recortado, tintada por detrás (ya sea mediante la aplicación de anilinas, acuarelas o tiras de celofán) y cubierta con una segunda hoja translúcida de papel adherida con pastas vegetales. Tras su invento en 1853 a manos del francés J. L. Tardieau, su uso se popularizó entre 1858 y 1875.
Pero esta belleza no habría sido posible sin el invento de la técnica de positivado a la albúmina, realizada por el fotógrafo francés Blanguard-Evrad en 1850. Esta innovadora propuesta sustituyó a las copias realizadas en papeles a la sal, y fue el procedimiento de reproducción fotográfico más extendido desde 1854 hasta 1895, aunque se continuó fabricando papel a la albúmina hasta 1930.
La albúmina (en latín albūmen, ‘clara de huevo’) se obtenía a partir de batir claras de huevo con sal. Entonces, la mezcla se dejaba reposar hasta convertirse en un líquido amarillento. Sobre este se introducía un fino papel, que posteriormente se dejaba secar y se sensibilizaba en un baño de nitrato de plata. Así se obtenía el papel fotográfico. Bastaba con exponerlo en contacto directo del negativo a la luz solar para obtener la copia fotográfica.
En términos generales, debido a su extrema finura, los positivos a la albúmina debían montarse sobre un soporte secundario, ya sea de cristal o de cartón. Es característico un tono amarillento de las copias a la albúmina con el paso de los años, como el que observamos en vista estereo que presentamos. Se conocen muy pocas autorías de vistas estereo tissues, ya que en su mayoría no estaban firmadas, o como mucho, aparecían reflejadas las iniciales.