La Agfa Box 44, popularmente conocida como "Preisbox" (caja de precio o caja barata), fue una de las cámaras más exitosas y asequibles de la compañía alemana Agfa, fabricada entre 1932 y 1938. Su objetivo era democratizar la fotografía, ofreciendo un dispositivo simple y económico para las masas, con un precio de lanzamiento de solo 4 marcos alemanes. Este modelo se convirtió en un éxito de ventas masivo, con millones de unidades vendidas en todo el mundo. Su simplicidad la hizo ideal para fotógrafos principiantes y aficionados. A pesar de su bajo coste, estaba sólidamente construida y era capaz de producir imágenes de calidad aceptable para la época, consolidando la posición de Agfa en el mercado de consumo.
Este es un visor estereoscópico plegable, un dispositivo popular desde principios hasta mediados del siglo XX, diseñado para la visualización de tarjetas estereoscópicas que crean una ilusión de profundidad tridimensional. A diferencia de los ornamentados visores de madera de estilo Holmes del siglo XIX, este modelo representa una evolución hacia la portabilidad y la producción en masa. Su diseño compacto y plegable lo hacía ideal para el viajero o para un almacenamiento sencillo en el hogar. Fabricados por numerosas compañías en Europa (especialmente en Alemania y Francia) y América, estos visores de metal o baquelita permitieron que la fotografía 3D siguiera siendo un entretenimiento popular mucho después de su apogeo victoriano, adaptándose a un estilo de vida más moderno.
La Kodak Brownie Flash Camera es un icono de la fotografía popular de mediados del siglo XX. Fabricada por Kodak-Pathé en Francia, esta cámara de caja fue diseñada para ser extremadamente sencilla de usar, democratizando la fotografía para las masas. Su producción comenzó en 1949, sucediendo a modelos anteriores sin flash. La principal innovación fue la incorporación de contactos para sincronizar un flash externo (vendido por separado), permitiendo tomar fotografías en interiores o con poca luz, una capacidad que amplió enormemente su versatilidad. Estas cámaras, por su bajo coste y robustez, se convirtieron en un elemento básico en muchos hogares, capturando innumerables recuerdos familiares y consolidando el éxito de la línea Brownie iniciada a principios de siglo.
La cámara de cine Agfa Movex 88 es un dispositivo para formato de 8 mm introducido por la compañía alemana Agfa a mediados de la década de 1950. Este modelo estaba dirigido al creciente mercado de cineastas aficionados de la posguerra, destacando por su diseño compacto, construcción robusta y facilidad de uso. Su acabado exterior en un característico tono gris rugoso le otorga una estética funcional y duradera, típica del diseño industrial alemán de la época.
Equipada con una lente fija y un exposímetro integrado mediante una práctica tabla calculadora en el lateral, permitía a los usuarios ajustar la exposición de forma intuitiva según las condiciones lumínicas. Su mecanismo de cuerda aseguraba un arrastre constante de la película. Incluye su funda de cuero original, diseñada a medida, que facilitaba su transporte y protección.
Nota del tasador: Pieza común en el mercado del coleccionismo de formato de 8 mm. Su valor reside en su representatividad histórica del cine amateur de los años 50 y en conservar su estuche original. Aunque no es una cámara de gran valor económico, es un excelente ejemplar para iniciarse en el coleccionismo cinematográfico.



Este objeto es un visor estereoscópico de mano, un dispositivo popular a principios del siglo XX para ver imágenes tridimensionales. Este modelo plegable y compacto fue diseñado para la portabilidad, permitiendo a los usuarios disfrutar de sus diapositivas estéreo de vidrio en cualquier lugar. Fabricado probablemente en Francia, un centro neurálgico para la fotografía estereoscópica, muchos de estos visores fueron comercializados bajo el paraguas de consorcios como Unis France. La estereoscopía vivió su edad de oro desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930, ofreciendo una ventana inmersiva a paisajes, eventos y retratos con una profundidad sorprendente. La presencia de su caja original aumenta significativamente su valor como objeto de colección, evocando la era del entretenimiento doméstico previo al cine sonoro y la televisión.







Este objeto es un divisor de haz óptico (o 'beamsplitter') diseñado como accesorio para un microscopio estereoscópico. Probablemente fabricado en Japón entre las décadas de 1960 y 1980, este tipo de dispositivo se intercala entre el cuerpo del objetivo y el cabezal binocular principal del microscopio. Su función es desviar una parte de la luz del camino óptico hacia un puerto lateral, permitiendo la conexión de una cámara fotográfica o de vídeo, o un segundo cabezal de observación (a menudo para enseñanza o consulta).
El acabado en pintura gris martelé y los componentes cromados son característicos de los instrumentos ópticos de alta calidad de esa época, fabricados por marcas como Olympus, Nikon o Kyowa. Estos accesorios eran fundamentales para la documentación científica y la microfotografía antes de la era digital.
Hoy queremos hablaros de una de las últimas adquisiciones para la colección de Foticos: un visor de tipo Brewster en madera de limonero. Este visor tiene como peculiaridad su particular color amarillo, sin duda otorgado por el tipo de madera con el que se ha fabricado. Este visor pertenece al primer modelo de Brewster, por lo que se podría datar a partir de 1851, nuestro aparato tiene cristal translúcido y lentes regulables hacia los lados.

Como ya os contamos en el Comunicado nº 199, las leyes de la fotografía estereoscópica fueron formuladas en 1832 por Charles Wheatstone. Por lo tanto no fue David Brewster quien inventó el estereoscopio, de hecho él mismo acreditaba el invento de este artículo a Mr. Elliot, un profesor de matemáticas de Edinburgo que concibió la idea en 1823 y construyó un estereoscopio simple sin lentes ni espejos y que se utilizaba para ver transparencias de paisajes dibujadas. La contribución de Brewster fue el uso de lentes para unificar las fotos no idénticas en 1849, por lo tanto se podría decir que el estereoscopio lenticular (basado en el uso de lentes) sí que fue en realidad su invención.

Brewster no fue capaz de encontrar un fabricante en Inglaterra y lo llevó a Francia en 1850, donde el aparato fue mejorado por Jules Dubosq, reduciendo el tamaño y creando aparatos de mano que pasaron a conocerse como estereoscopios de tipo Brewster. El visor tipo Brewster fue admirado por la Reina Victoria cuando se dio a conocer en la Gran Exposición del Palacio de Cristal de 1851. Antes de que acabara la exposición Brewster obsequió a la reina Victoria con un modelo de regalo que Dubosq había hecho especialmente para ella, dando lugar a una moda que consiguió vender 250.000 estereoscopios en 3 meses.

El visor Brewster consiguió estandarizar el tamaño y la forma de la estereografía, permitiendo así que su producción fuera millonaria. Su modelo marcó el comienzo de la era del "estereoscopio de salón", ya que el dispositivo se convirtió en un accesorio familiar en los hogares tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos. El visor tipo Brewster permitió a la gente de su época ver por primera vez el mundo en 3D; a nosotros, acostumbrados ya a la visión en 3D, nos permite también acceder a un mundo ya pasado, que de otra manera habría quedado perdido para nosotros.
Este objeto es un visor estereoscópico de bolsillo, diseñado para la visualización de pares de diapositivas estéreo en formato de 35mm. Tras la popularización de la fotografía estereoscópica en la década de 1950, gracias a sistemas como el Stereo Realist, surgieron numerosos accesorios para facilitar el visionado de las imágenes tridimensionales. Este tipo de visores de plástico, económicos y portátiles, se convirtieron en una alternativa popular a los proyectores estéreo, más caros y aparatosos. Su diseño simple y funcional permitía a los aficionados disfrutar fácilmente del efecto 3D de sus fotografías. Aunque carece de marcas de un fabricante específico, su estilo y material son representativos de la producción masiva de accesorios fotográficos de la segunda mitad del siglo XX.
Hoy queremos mostraros una reciente incorporación al museo de Foticos: una cámara espía de tamaño muy reducido conocida como The Photoret.

La cámara Photoret, fabricada por la Magic Introduction Company de 1894 a 1901, era una de las cámaras más pequeñas de su tiempo. Con apariencia de un reloj de bolsillo, esta cámara costaba 2,50 $ y fue ampliamente publicitada por su fácil uso. La Magic Introduction Company fabricaba juguetes y material óptico y además también este tipo de cámaras espía diminutas.

Esta cámara fue diseñada en 1893 por Dickson, que en ese momento era ayudante de Thomas Edison. La cámara fue posteriormente mejorada y patentada por Casler. La Photoret se fabricaba en Nueva York y se distribuía en una caja de madera como la que ha llegado a nuestras manos. La cámara pesa solamente 112 gramos y tiene un diámetro de 6 cms, utilizaba film en disco de 6 exposiciones de tamaño realmente pequeño (13mm) que se denominaron "photette". Pronto se fabricaron un gran número de accesorios y materiales de procesado para esta cámara tan singular.

La Magic Introduction Company dio paso a la creación de la American Mutoscope Company en 1895, que se centraría en la imagen en movimiento.
Esta semana queremos mostraros un aparato estéreo muy especial, ya que existen muy pocas unidades en el mundo. Se trata de la Stereophot de la marca Secam, que data de 1956 y fue fabricado en Francia utilizando dos cámaras Stylophot Deluxe montadas sobre una placa especial.

La Stylophot era una cámara alargada con clip para poder llevar en el bolsillo de la chaqueta, en realidad esta cámara se fabricó para parecer un bolígrafo, de ahí su nombre. Aunque su forma y el clip sí que recuerdan a un bolígrafo, la cámara es demasiado grande y pesada para ser llevada en el bolsillo. La Stylophot Deluxe, que es el modelo de las dos cámaras que componen nuestra Stereophot, se diferenciaba de otras versiones por su lente Roussel. La Stylophot, diseñada por Fritz Kaftanski, debe ser enmarcada dentro de las cámaras espía.

La Stereophot no es por lo tanto una cámra en sí, sino que se trata de un accesorio que permite acoplar las dos cámaras Stylophot y asegurar la sincronización del disparo. La Stereophot de nuestra colección incluye además su funda y se encuentra en perfecto estado de conservación.

Félix Potin fue un empresario francés nacido en 1820. A los 24 años abrió su primera tienda en París, a esta tienda siguieron muchas más hasta que en 1860 abrió sus almacenes de dos plantas en el Boulevard de Sébastopol de París. Posteriormente abrió una fábrica a las afueras de París e incluso instauró en 1870 un servicio de entrega a domicilio.
A la muerte del fundador el negocio siguió creciendo, ampliando las fábricas y las tiendas hasta los 1200 establecimientos. Félix Potin consiguió modificar el tipo de negocio, vendiendo productos fabricados y envasados en su propia empresa, unificando así distribución y ventas bajo la misma marca.

Parte de la estrategia comercial de fidelización del cliente de Potin consistió en el lanzamiento de álbumes de fotografías de estilo carte de visite, que se ofrecían con sus tabletas de chocolate desde 1898 hasta bien entrado el siglo XX, de manera que sus clientes pudieran coleccionarlas en sus diferentes álbumes.

Potin también creó vistas estereoscópicas y para poder visionarlas creó el visor que ha llegado a nuesta colección: un visor de madera de tipo Brewster en muy buen estado. Potin creó también colecciones de vistas estereoscópicas de la Exposición Universal de 1900 de París, así que sin duda el visor de nuestra colección se podría datar a finales del siglo XIX.

Se puede decir que las contribuciones de la compañía de Félix Potin no solamente han permitido el desarrollo de nuevas estrategias de marketing, sino que con sus tiendas incluso renovó y modernizó Paris enormemente.







































Esta semana queremos que conozcáis una preciosa placa de esmalte publicitaria de 60x40cms de la marca Ernemann. El cartel de nuestra colección es en realidad una réplica del original y fue realizada en la década de los '50s o de los '60s. La marca Ernemann, que se mantuvo hasta hace pocos años dedicada a la producción de proyectores de cine, comenzó su andadura a finales del siglo XIX.
El alemán Heinrich Ernemann, propietario de una mercería en Dresde, fundó en 1889 con Matthias Franz un taller de ebanistería para máquinas fotográficas, ya que en esa época las cámaras eran de madera, aunque Matthias dejó la compañía en 1891. Ernemann, de oficio cerrajero, era autodidacta en el campo de la fotografía y pronto mostró un talento para el negocio de la fotografía. Poco a poco Ernemann fue fabricando otros componentes para las cámaras además de las partes de madera y evolucionó hasta convertir su empresa en una de las más importantes en técnica fotográfica del entonces imperio alemán.
La compañía fue creciendo, manteniéndose en la primera linea de avances tecnológicos. En 1923 se construyó la torre Ernemann, de 48 metros y la compañía trasladó allí la fabricación de cámaras. A día de hoy el edificio es uno de los edificios industriales más significativos del siglo pasado y alberga el Museo de Dresde, que contiene la Cámara Oscura de Dresde así como gran cantidad de objetos de la historia industrial y técnica de los últimos 150 años, entre los que por supuesto hay gran cantidad de cámaras y proyectores.
En 1926 Ernemann se asoció con ICA y otros para fundar la Zeiss Ikon, hasta entonces Ernemann tenía 213 patentes en su haber.
La placa de esmalte de nuestra colección fue realizada por Ludwig Hohlwein, un gran y prolífico cartelista alemán. Hohlwein, en sus comienzos arquitecto, centró su carrera desde 1906 en el diseño de carteles y creó para Ernemann un gran número de ilustraciones en las que se reconoce muy claramente su estilo. Su formación en arquitectura queda patente en sus obras, que nos muestran volúmenes rotundos y un gran dominio del dibujo. Sus toques de color y sus juegos con luces y sombras consiguen que sus obras sean siempre reconocibles.






El libro The Photographica Collector's Price Guide, escrito por George Gilbert y publicado por Hawthorn Books, es una obra de referencia importante para los coleccionistas de equipos fotográficos antiguos y cámaras clásicas. Esta guía de precios, estrechamente relacionada con su obra Collecting Photographica, ofrece una visión detallada del mercado de antigüedades fotográficas en la década de 1970.
El texto, en idioma inglés, recopila estimaciones de valor y descripciones de piezas de colección, sirviendo como una herramienta esencial para entender la evolución de los precios y el interés histórico en la fotografía y sus aparatos durante esa época.
Nota del tasador: El ejemplar muestra marcas de uso acordes con su edad, como desgaste en los bordes de la cubierta. Su valor para instituciones radica en su utilidad como documento historiográfico sobre el coleccionismo fotográfico, aunque su precio de mercado es modesto debido a la disponibilidad de ejemplares y la desactualización de los precios que recoge.
Este ejemplar presenta una encuadernación clásica de la época, combinando un lomo de piel burdeos con nervios y tapas de papel jaspeado en tonos rosados y ocres. Este tipo de encuadernación era común en la primera mitad del siglo XX, buscando durabilidad y una estética elegante para bibliotecas personales.
Aunque el título exacto y el autor no son plenamente legibles en las imágenes del lomo, las encuadernaciones de este estilo, especialmente si abordan temas técnicos o artísticos como la fotografía, son valoradas por su carácter histórico y decorativo.
Nota del tasador: El ejemplar muestra marcas de uso consistentes con su edad, como desgaste en los bordes y en el papel jaspeado. Su valor se estima considerando la encuadernación y su potencial interés decorativo o como parte de una colección general, a falta de confirmar su rareza bibliográfica.
Esta obra es el Tomo II del reconocido tratado La Technique Photographique, escrito por Louis-Philippe Clerc. Esta publicación se consolidó como una referencia indispensable para profesionales y aficionados a la fotografía a mediados del siglo XX.
El ejemplar presenta una encuadernación de media piel con lomo rojo y tapas en papel marmoleado. Aunque muestra signos de desgaste por el tiempo, su valor documental e histórico en el desarrollo de las técnicas fotográficas sigue siendo innegable, reflejando las prácticas y conocimientos técnicos de la época.
Nota del tasador: El libro presenta marcas de uso visibles, especialmente en las esquinas y el lomo. Su valor se fundamenta en su importancia como referencia histórica y técnica en la historia de la fotografía, siendo una adición interesante para bibliotecas especializadas y museos de fotografía.
Ejemplar encuadernado de Divertissements Photographiques, una obra clásica en francés dedicada a los trucos, efectos y pasatiempos fotográficos de la época. Este tipo de literatura técnica y recreativa fue muy popular entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, acercando la magia de la manipulación fotográfica a los aficionados.
El volumen presenta una bella encuadernación de época con papel jaspeado al agua (marmoleado) y lomo liso. Las tapas muestran un característico patrón de remolinos en tonos rojizos, dorados y grises, típico de la encuadernación artesanal europea de transición de siglo.
Nota del tasador: El ejemplar muestra marcas de uso y desgaste en los bordes y esquinas de las cubiertas, propios de su antigüedad. Su valor se ajusta al de un manual de divulgación fotográfica antigua en estado correcto, ideal para bibliotecas especializadas en historia de la fotografía y técnicas históricas.
Esta obra, titulada L'Art du Tirage et de l'Agrandissement, escrita por O.R. Croy, es un manual técnico dedicado a los procesos de positivado y ampliación fotográfica. Publicado por Les Éditions Prisma, representa un recurso invaluable de la época de posguerra, instruyendo a fotógrafos sobre las técnicas del cuarto oscuro.
El libro destaca por su encuadernación en tela negra con letras y motivos en dorado, reflejando el estilo editorial de mediados del siglo XX en Francia. Su contenido abordaba detalladamente los procedimientos químicos y ópticos esenciales para lograr impresiones de alta calidad a partir de negativos.
Nota del tasador: El ejemplar muestra marcas de uso acordes a su edad y utilidad como manual de consulta frecuente. Su valor reside principalmente en su interés histórico y didáctico para estudiosos de la fotografía analógica tradicional. Estimación ajustada para el mercado institucional.
El Photo Almanach Prisma fue una publicación emblemática en el ámbito de la fotografía francesa durante mediados del siglo XX. Estos anuarios, editados por Editions Prisma en París, servían como guías completas que recopilaban avances técnicos, consejos prácticos, reseñas de equipos y portfolios de fotógrafos destacados de la época.
El ejemplar número 6, que probablemente data de la década de 1950, presenta una encuadernación en tela de tono marrón claro con estampaciones doradas, un diseño característico de la serie que buscaba combinar utilidad con elegancia editorial. Estos libros son apreciados hoy en día como documentos históricos que reflejan el estado de la técnica y la estética fotográfica de su tiempo.
Nota del tasador: El ejemplar muestra marcas de uso acordes a su edad, incluyendo cierta decoloración en la encuadernación. Su valor se basa en su interés documental para coleccionistas e instituciones dedicadas a la historia de la fotografía y la literatura técnica.