Este teatro de papel es una pieza francesa original de 1900. Representa un ejemplo de entretenimiento infantil de la época, donde el arte y la artesanía se combinaban para crear un juguete educativo y divertido. Este tipo de teatro reflejaba el auge del interés por el teatro y la cultura en los hogares, haciendo accesibles las representaciones a los más jóvenes.







Cámara minutera Rulex Houten con más de cien años de antigüedad. Esta pieza data aproximadamente de 1880 y hay muy pocas en el mundo. Precisamente, en esa época surgió la fotografía minutera, como una alternativa a la fotografía de estudio, que entonces era mucho más cara, accesible exclusivamente en las grandes ciudades y tan solo para la clase adinerada.

Gracias a estos artefactos, la fotografía llegó a plazas, paseos y hasta pueblos apartados, y sus vecinos pudieron retratarse y guardar así recuerdos de sus seres queridos. El fotógrafo minutero era el fotógrafo de los pobres.
La cámara minutera consiste en una caja de madera que sirve de cámara y laboratorio portátil. En la mayoría de casos, la fabricaba el propio fotógrafo o la mandaba crear a un carpintero, por eso tienen un alto valor hoy en día. Este artilugio permitía realizar insitu una fotografía negativa y su positiva en blanco y negro en apenas 7-10 minutos.
La técnica era muy sencilla. La cámara tenía un juego de lentes con su correspondiente diafragma. El obturador se accionaba bien con un disparador o de forma manual con una tapa delantera. La que tenemos en nuestra colección es muy sencilla: tiene un visor en la parte superior a través del cual el fotógrafo controla todo el proceso del revelado y positivado. Tiene dos pequeñas compuertas, una descubre un cristal rojo que deja pasar la luz solar sin peligro para poder completar el proceso de revelado, y otra puerta inferior abre un compartimento donde se colocan las pequeñas cubetas del revelador y fijador. El lavado del papel se realiza fuera de la caja de madera.

El proceso es bastante rápido: el fotógrafo minutero primero saca un retrato en negativo, para después fotografiarlo, y así positivar la imagen. Aunque hoy en día la fotografía minutera es algo del pasado, sigue teniendo adeptos entre los amantes de los oficios tradicionales. Así, en el siguiente vídeo podéis ver cómo siguen utilizando esta técnica, por ejemplo, en bodas y otros eventos:
Este objeto es un juguete transformer que se convierte en una cámara. Fue popular en los años 80 y es parte de una línea de juguetes que mezcla tecnología con figuras de acción. Estos juguetes fueron fabricados principalmente en Japón y rápidamente ganaron una base de coleccionistas debido a su diseño innovador y su vínculo con la cultura pop de la época.
La peculiaridad de este pequeño artilugio es que nos permite ver objetos que se encuentran ocultos a nuestra vista directa. La pieza principal de este instrumento es un espejo inclinado, que envía al ojo del espectador la imagen del objeto, bien directamente o bien reflejada en otro espejo situado en otro punto de la estructura.

Este tipo de productos, también conocido como "jelousy glass" fue inventado por el astrónomo germano-polaco Hevelius en 1637. Hevelius creyó en un primer momento que su invento podía tener uso militar (de ahí el nombre, que hace alusión a la palabra "guerra" en griego: polemos).

Como puede observarse en el grabado superior, este artilugio fabricado a una mayor escala podía utilizarse para controlar al enemigo y dirigir el fuego de artillería, pero el ángulo de visión era demasiado estrecho y el invento fue adoptando nuevos usos.
Durante el S. XVIII este producto se popularizó como artilugio para observar a otras personas de forma discreta. De hecho, era común que la gente llevara polemoscopio a lugares como la ópera, pero no para poder ver el espectáculo sino para mirar disimuladamente a los otros espectadores.
Este tipo de objetos ópticos fue evolucionando y personalizándose de alguna manera, como puede verse en estos ejemplos: un polemoscopio que incluía una brújula en la tapa y un set de manicura para caballeros en el interior y otro más pensado para el público femenino, que incluía un pastillero debajo de la tapa y un mini-frasco de perfume.

Esta pieza se fabricó en EE.UU. entre 1939 y 1966, prácticamente a lo largo de toda la actividad desarrollada por la compañía americana Argus (1936-1969). Y algo más de 60 años después, en 2002, aparece en la gran pantalla de la mano de los personajes literarios de J. K. Rowling.
Quizás muchos de vosotros recordáis la escena en que el simpático Colin Creevay, uno de los compañeros de Harry Potter, aparece con una cámara fotográfica bastante curiosa, a tono con todo el entramado, también conocida mundialmente como la cámara “ladrillo”, debido a su tamaño y peso. De hecho, la cámara aparece en casi una docena de veces a lo largo de toda la película.

Esta cámara, inspirada en su creación en las Leica de 35mm, fue construida principalmente con plástico, baquelita y metal fundido, lo que le permitió salir al mercado a un precio muy económico. Su forma tan básica permitía el fácil intercambio de lentes y transporte, probablemente uno de los motivos que la convirtió durante un tiempo en la cámara más vendida del mundo entre las cámaras de 35mm. El gran éxito de esta cámara durante 3 décadas ayudó enormemente a popularizar el formato de 35mm.
El modelo aparecido en la película de Harry Potter es el “matchmatic” fabricado entre 1958 y 1966, que mezcla los colores negro y piel en su cuerpo, así como una conexión lateral para el flash (que también puede verse en el largometraje).
Las Madel.
Este modelo de cámara de baquelita, de fabricación española, fue registrado como modelo industrial en 1949 y su precio era... ¡120 pesetas!

Una de las curiosidades de este modelo de cámara es el disparador, que se encuentra en la parte inferior.

La cámara Madel fue realizada por una conocida marca de juguetes, que posteriormente fabricó una cámara de juguete que salpicaba agua, tanto por el objetivo como por la parte trasera.
La empresa Madel (acrónimo de Manufacturas Delgado) se dedicaba a la fabricación de todo tipo de objetos realizados en plásticos... Y sí, si estáis pensando en otros posibles artículos fabricados por la marca Madel estáis en lo cierto, es la misma marca que creó en los 60s los archiconocidos Madelman, inspirados en los estadounidenses G.I. Joe, para cuyo diseño la empresa Madel contó con el escultor Alfonso Díaz.

