Este proyector infantil antiguo, probablemente fabricado por Skob (una conocida marca española de juguetes ópticos de la época), representa los inicios del entretenimiento audiovisual doméstico para niños. Fabricado en las décadas de 1920 o 1930, este tipo de proyectores, a menudo conocidos como linternas mágicas cinematográficas o proyectores de juguete, permitían a los más pequeños disfrutar de tiras cómicas y pequeñas animaciones en casa.
Su construcción en chapa metálica pintada y montado sobre una base de madera es típica de la industria juguetera europea de principios del siglo XX, que buscaba abaratar costes manteniendo la robustez. El mecanismo de arrastre manual mediante manivela es simple pero efectivo, diseñado para pasar tiras de papel ilustradas (como las que se aprecian en la imagen, con viñetas cómicas) en lugar de celuloide tradicional, lo que lo hacía seguro y accesible para el público infantil.
Nota del tasador: Pieza con notable encanto decorativo y nostálgico. Presenta óxido y desgaste propios de su edad y uso infantil, pero parece conservar su integridad estructural y mecanismo de tracción, lo cual, junto con la tira cómica de papel original, añade interés para coleccionistas de juguetes ópticos antiguos.






La Certex Wesa I es un ejemplo representativo de las cámaras populares fabricadas en España durante la posguerra. Producida por la empresa barcelonesa Certex S.A. alrededor de 1959, esta cámara buscaba ofrecer una opción económica y accesible para el aficionado medio, en un mercado con fuertes restricciones a la importación. Su diseño sencillo y el uso de materiales económicos como el plástico la convirtieron en un producto de bajo coste. Aunque sus prestaciones eran muy limitadas, formó parte del esfuerzo de la industria fotográfica nacional por crear una oferta propia. Hoy en día, es una pieza de interés para coleccionistas especializados en la historia de la fotografía española, más por su valor documental que por su calidad técnica.
La Werlisa II es un icono de la fotografía popular en España, fabricada por la empresa Certex S.A. (antes Unicolor) en Vic (Barcelona) a partir de 1966. Sucesora de la exitosa Werlisa I, esta cámara fue diseñada para ser asequible, robusta y extremadamente fácil de usar, democratizando el acceso a la fotografía para miles de familias españolas durante las décadas de los 60 y 70.
Su simplicidad y bajo coste la convirtieron en un regalo habitual para primeras comuniones y eventos familiares, capturando la memoria visual de una generación. Aunque sus prestaciones técnicas eran modestas, su popularidad la ha elevado a objeto de culto y nostalgia, representando un capítulo importante en la historia de la industria fotográfica española.
Cámara minutera Rulex Houten con más de cien años de antigüedad. Esta pieza data aproximadamente de 1880 y hay muy pocas en el mundo. Precisamente, en esa época surgió la fotografía minutera, como una alternativa a la fotografía de estudio, que entonces era mucho más cara, accesible exclusivamente en las grandes ciudades y tan solo para la clase adinerada.

Gracias a estos artefactos, la fotografía llegó a plazas, paseos y hasta pueblos apartados, y sus vecinos pudieron retratarse y guardar así recuerdos de sus seres queridos. El fotógrafo minutero era el fotógrafo de los pobres.
La cámara minutera consiste en una caja de madera que sirve de cámara y laboratorio portátil. En la mayoría de casos, la fabricaba el propio fotógrafo o la mandaba crear a un carpintero, por eso tienen un alto valor hoy en día. Este artilugio permitía realizar insitu una fotografía negativa y su positiva en blanco y negro en apenas 7-10 minutos.
La técnica era muy sencilla. La cámara tenía un juego de lentes con su correspondiente diafragma. El obturador se accionaba bien con un disparador o de forma manual con una tapa delantera. La que tenemos en nuestra colección es muy sencilla: tiene un visor en la parte superior a través del cual el fotógrafo controla todo el proceso del revelado y positivado. Tiene dos pequeñas compuertas, una descubre un cristal rojo que deja pasar la luz solar sin peligro para poder completar el proceso de revelado, y otra puerta inferior abre un compartimento donde se colocan las pequeñas cubetas del revelador y fijador. El lavado del papel se realiza fuera de la caja de madera.

El proceso es bastante rápido: el fotógrafo minutero primero saca un retrato en negativo, para después fotografiarlo, y así positivar la imagen. Aunque hoy en día la fotografía minutera es algo del pasado, sigue teniendo adeptos entre los amantes de los oficios tradicionales. Así, en el siguiente vídeo podéis ver cómo siguen utilizando esta técnica, por ejemplo, en bodas y otros eventos:
Este objeto es un juguete transformer que se convierte en una cámara. Fue popular en los años 80 y es parte de una línea de juguetes que mezcla tecnología con figuras de acción. Estos juguetes fueron fabricados principalmente en Japón y rápidamente ganaron una base de coleccionistas debido a su diseño innovador y su vínculo con la cultura pop de la época.
El libro 150 Classic Cameras: From 1839 to the present, escrito por Paul-Henry van Hasbroeck y publicado en 1989, es una obra de referencia fundamental para coleccionistas e historiadores de la fotografía. A través de sus páginas, el autor ilustra y analiza 150 cámaras históricas que han jugado un papel significativo en el desarrollo del arte fotográfico y la tecnología, desde los hitos del siglo XIX como la cámara de placas para daguerrotipos, hasta grandes exponentes del siglo XX como la Leica I de 1925 o la Hasselblad 500C.
Esta publicación destaca por su detallada documentación gráfica y técnica, ofreciendo una visión exhaustiva de la evolución del diseño de cámaras a lo largo de 150 años. Es un catálogo imprescindible para comprender la respuesta de los fabricantes a las nuevas tendencias del mercado y tecnologías de producción a lo largo de la historia.
Nota del tasador: El ejemplar conserva su sobrecubierta original y presenta marcas de uso habituales para un libro de consulta de esta época. Su valor radica en la calidad de su contenido y su utilidad como obra de referencia técnica para instituciones y coleccionistas especializados.
La Kodak Retinette (Tipo 022) fue una popular cámara de 35mm fabricada por Kodak AG en Stuttgart, Alemania, entre 1954 y 1958. Se posicionó como una alternativa más asequible y simplificada a la prestigiosa serie Retina, compartiendo su calidad de construcción alemana pero con especificaciones más modestas. Su objetivo era acercar la fotografía de calidad al mercado de masas amateur.
A diferencia de los modelos Retina plegables, la Retinette 022 presentaba un cuerpo rígido y robusto, más sencillo de manejar. A pesar de ser un modelo de entrada, su fiabilidad y la calidad de su óptica Schneider-Kreuznach la convirtieron en un gran éxito de ventas y en una cámara muy apreciada por los aficionados de la época. Hoy es un objeto de colección común pero representativo de la fotografía popular de la postguerra.
La Kodak Retina Ia (Type 015) es un ejemplo emblemático de la ingeniería alemana de posguerra, fabricada por Kodak AG en Stuttgart. Lanzada en 1951, esta cámara sucedió a modelos anteriores y se consolidó como una opción de alta calidad y portátil para el formato de 35mm. Las Retina fueron diseñadas originalmente por el Dr. August Nagel, cuya fábrica fue adquirida por Kodak en 1931.
Este modelo en particular representa una evolución clave, incorporando por primera vez en la serie Retina I un mecanismo que acopla el avance de la película con el armado del obturador, simplificando su manejo. Su diseño compacto de fuelle, su construcción robusta y la calidad de sus ópticas la hicieron muy popular entre fotógrafos aficionados avanzados y viajeros, contribuyendo a popularizar la fotografía de 35mm en todo el mundo.
La peculiaridad de este pequeño artilugio es que nos permite ver objetos que se encuentran ocultos a nuestra vista directa. La pieza principal de este instrumento es un espejo inclinado, que envía al ojo del espectador la imagen del objeto, bien directamente o bien reflejada en otro espejo situado en otro punto de la estructura.

Este tipo de productos, también conocido como "jelousy glass" fue inventado por el astrónomo germano-polaco Hevelius en 1637. Hevelius creyó en un primer momento que su invento podía tener uso militar (de ahí el nombre, que hace alusión a la palabra "guerra" en griego: polemos).

Como puede observarse en el grabado superior, este artilugio fabricado a una mayor escala podía utilizarse para controlar al enemigo y dirigir el fuego de artillería, pero el ángulo de visión era demasiado estrecho y el invento fue adoptando nuevos usos.
Durante el S. XVIII este producto se popularizó como artilugio para observar a otras personas de forma discreta. De hecho, era común que la gente llevara polemoscopio a lugares como la ópera, pero no para poder ver el espectáculo sino para mirar disimuladamente a los otros espectadores.
Este tipo de objetos ópticos fue evolucionando y personalizándose de alguna manera, como puede verse en estos ejemplos: un polemoscopio que incluía una brújula en la tapa y un set de manicura para caballeros en el interior y otro más pensado para el público femenino, que incluía un pastillero debajo de la tapa y un mini-frasco de perfume.

La Argus C3, fabricada por la compañía estadounidense Argus en Ann Arbor, Michigan, es una de las cámaras más vendidas de la historia, con una producción que se extendió ininterrumpidamente desde 1939 hasta 1966. Su robustez, simplicidad y bajo costo la convirtieron en un éxito masivo. Apodada cariñosamente 'The Brick' (El Ladrillo) por su forma rectangular y su peso considerable, fue la cámara elegida por millones de aficionados.
A pesar de su apariencia tosca, incorporaba un telémetro acoplado, una característica avanzada para su rango de precio en la época, que permitía un enfoque preciso. Su longevidad en el mercado y su enorme popularidad la han convertido en un icono de la fotografía del siglo XX y un objeto de colección muy asequible y reconocible.
Las Madel.
Este modelo de cámara de baquelita, de fabricación española, fue registrado como modelo industrial en 1949 y su precio era... ¡120 pesetas!

Una de las curiosidades de este modelo de cámara es el disparador, que se encuentra en la parte inferior.

La cámara Madel fue realizada por una conocida marca de juguetes, que posteriormente fabricó una cámara de juguete que salpicaba agua, tanto por el objetivo como por la parte trasera.
La empresa Madel (acrónimo de Manufacturas Delgado) se dedicaba a la fabricación de todo tipo de objetos realizados en plásticos... Y sí, si estáis pensando en otros posibles artículos fabricados por la marca Madel estáis en lo cierto, es la misma marca que creó en los 60s los archiconocidos Madelman, inspirados en los estadounidenses G.I. Joe, para cuyo diseño la empresa Madel contó con el escultor Alfonso Díaz.


La Pronta Lux R es una cámara de visor fabricada en España por la empresa Certex (Construcciones Radioeléctricas y Telefónicas S.A.) de Barcelona, aproximadamente en el año 1962. Pertenece a una serie de cámaras sencillas y económicas que buscaron popularizar la fotografía en el mercado español de la posguerra. Su diseño, con cuerpo de baquelita o plástico y un frontal metálico, es característico de las cámaras de consumo de la época, inspirándose en modelos populares europeos, como los de Agfa. Aunque no son cámaras de altas prestaciones, hoy en día son piezas interesantes para coleccionistas de fotografía española, representando un capítulo importante de la industria fotográfica nacional en un período de autarquía.
La Ensign E29 es una cámara de caja fabricada por la compañía británica Houghton-Butcher Mfg. Co. Ltd., uno de los fabricantes más importantes del Reino Unido. Introducida alrededor de 1929, esta cámara estaba dirigida al mercado de aficionados, ofreciendo una opción económica y sencilla para la fotografía popular. Su diseño simple y robusto era característico de la época. Se produjo en varios colores, siendo el negro el más común, pero también en rojo, verde y este atractivo azul, lo que las hace más deseables para los coleccionistas. La presencia de la caja original, aunque deteriorada, aumenta significativamente su valor como pieza de colección, contextualizando el objeto en su época y aportando autenticidad.
La Nera 35 es un ejemplo representativo de las cámaras fotográficas económicas y de consumo masivo producidas en Italia durante las décadas de 1960 y 1970. Fabricada probablemente por una de las muchas pequeñas empresas ópticas y mecánicas de la época, a menudo en la órbita de grandes como Ferrania pero con producción propia, esta cámara estaba destinada al fotógrafo aficionado. Su diseño simple y su construcción en plástico la hacían accesible para un público amplio, compitiendo en el segmento de las cámaras 'point and shoot' o 'toy cameras'. Carece de la sofisticación de modelos alemanes o japoneses contemporáneos, pero su valor reside en ser un testimonio de la fotografía popular y el diseño industrial italiano de su tiempo.
autocromo (Autochrome en francés): una técnica fotográfica patentada en 1903 por los hermanos Lumière, y comercializado a partir de 1907 por varios fabricantes. De hecho, fue el único procedimiento en color disponible hasta el año 1935, año en que se popularizó Kodachrome (el primer tipo de película para diapostiivas en color comercializadas a gran escala). En España se conoce su empleo por personajes como Santiago Ramón y Cajal, alrededor de 1911.

El visor que tenemos en nuestra colección es de Mackenstein, una compañía fundada en 1872 y que también realizó varias patentes relacionadas con estas placas de autocromo y otros materiales fotográficos y está acompañada por una placa de autocromo en la que se muestra a una pareja tomada de la mano.

El autocromo consistía a grandes rasgos en recubrir una placa de vidrio sobre la que se había dispuesto previamente la imagen en blanco y negro con una capa coloreada mezcla a partes iguales de féculas de patata teñidas de rojo, violeta y verde. Hay que tener en cuenta que, al tratarse de vidrio, influye en la visualización la luz que incide sobre la diapositiva, por lo que le aporta una luminosidad muy variada y vida. Por todo esto, las placas autocromas son piezas únicas, pues no existen negativos para obtener copias, si no que son placas positivas transparentes.
La Werlisa Color fue una de las cámaras más populares en España durante los años 60, fabricada por la empresa Certex S.A. (Construcciones de Equipo y Rectificados de Precisión) en Vic, Barcelona. Lanzada en 1963, se convirtió en un icono de la fotografía amateur española, siendo el regalo de primera comunión por excelencia para toda una generación. Su éxito se debió a su sencillez de manejo, robustez y un precio asequible que democratizó el acceso a la fotografía en color. Aunque sus prestaciones eran modestas, su diseño atractivo y su producción nacional la convirtieron en un objeto de gran valor sentimental y un hito en la historia de la industria fotográfica española.