Este visor estereoscópico fue fabricado por la prestigiosa compañía alemana Zeiss Ikon durante la década de 1950, una época dorada para la fotografía 3D amateur. Tras la Segunda Guerra Mundial, hubo un resurgimiento del interés por la estereoscopía, popularizada por sistemas como el View-Master. Zeiss Ikon, un gigante de la óptica, desarrolló su propio sistema de alta calidad, el Stereotar, para sus cámaras Contax, junto con visores como este para disfrutar de las diapositivas.
A diferencia de los visores más simples que dependían de la luz ambiental, este modelo incluye su propio sistema de iluminación eléctrica alimentado por un transformador (el 'Trafo Nr 50'), lo que garantizaba una visualización brillante y consistente en cualquier entorno. Se presenta en su estuche original forrado de fieltro verde, un signo de la calidad y el cuidado que la marca ponía en sus productos. Hoy en día, es una pieza de colección apreciada por los entusiastas de la fotografía estereoscópica vintage.
En más de una ocasión hemos hablado de algunas cámaras españolas que han hecho historia y no podemos pasar por alto a la empresa nacional de fabricación de cámaras más importante que haya tenido España: Certex, que comenzó su andadura en la localidad barcelonesa de Vic en 1952.

La empresa debe sus orígenes a la colaboración del catalán Francesc Xavier Bach, farmaceútico de profesión y fotógrafo vocacional, y el suizo afincado en Barcelona Pablo Wehrli, distribuidor de productos y editor de una revista especializada en fotografía y cine. Los primeros modelos lanzados al mercado bajo la firma Certex eran prácticamente copias de otras marcas europeas, como las Certex Daci Royal y Certex Digna.
Pero hoy queremos hablaros de uno de los últimos modelos de esta firma española, que fue en parte la que terminó abocando a la empresa a la quiebra: la Werlisa Safari Indiana Jones (id. 11663 e Id. 581), una variación de la Werlisa Club Color modelo B, fabricada desde 1976, y que en 1987 se le da un color beige y se le incorporan unos adhesivos de Indiana Jones, uno de los éxitos cinematográficos de la época.
Por razones de Márketing esta cámara se orientó hacia el público más infantil y fue la primera cámara de muchos de los jóvenes de los años 80 y 90. Utiliza carretes de 35mm, incorpora una lente de metacrilato óptico Certar f:7,5 de 35mm con un obturador de tres velocidades (sol, nubes, flash). Fue precisamente con el lanzamiento de esta cámara cuando la empresa realizó un esfuerzo económico grande en la campaña de Navidad de 1987, tratando de revertir una fuerte crisis en la que llevaba ya varios meses. Pero no salió como esperaban, y la campaña no obtuvo los resultados necesarios, incrementando aún más sus problemas. En apenas unos meses la empresa se vio abocada a la solicitud de la suspensión de pagos y a su cierre definitivo en 1988.
A pesar de todo, Certex es sin duda una de las firmas españolas de mayor relieve en la Industria Fotográfica española, llegando a producir hasta 450.000 cámaras al año, de las cuales el 35% se exportaba. Las cámaras Certex son sinónimo de sencillez y fácil manejo, características que le llevaron a firmar un contrato para exportar 10.000 unidades del modelo "club color" a Japón. En 1985 Certex cerró el ejercicio con una cifra de ventas de más de 400 millones de pesetas. También, son conocidas varias sinergias de la empresa española con otras multinacionales como Agfa, Matfot o Solis Color, entre otros. Es curioso que unas malas decisiones económicas pudieran desencadenar en la quiebra de un gigante nacional como Certex.
Cámara original utilizada como atrezzo en una película de los Picapiedra (Id.11736). Está modelada en espuma y resina para imitar la apariencia de la edad de piedra, pero mucho más liviana, lo que indudablemente facilita su uso durante el rodaje del largometraje.
¿Sabéis en qué modelo se inspiraron sus creadores? Si comparamos esta imitación de espuma endurecida con la Canon Ixus ELPH (Id. 11756) veréis que la versión cinematográfica está fabricada al máximo detalle, con solo pequeñas modificaciones. La película de los Picapiedra Viva Rock Vegas se lanzó en 2000, con lo que su rodaje sería probablemente uno o dos años antes. Y el primer modelo de Canon APS ELPH salió al mercado en 1996. Por lo que coinciden en fechas.
El primer modelo de la Canon ELPH se vendió en Japón y su cuerpo minimalista es obra del diseñador japonés Yasushi Shiotani. En su momento fue la cámara con zoom de enfoque automático más pequeño del mundo, nada que comparar con las medida de la versión de los Picapiedra, que mide concretamente 35x22cm y su objetivo sale hasta los 20cm. También difiere el material, ya que en lugar de elegante acero inoxidable, la cámara de atrezzo es una combinación colorida de gris, azul y verde.
Seguro que más de uno recuerda haber visto la película, pero quizás no cae en qué momento de la misma aparecía esta Canonabel ELPH. Para quienes no puedan esperar a volver a ver la película os dejamos aquí un par de escenas en las que se identifica:
Por último, si recordáis, los Picapiedra solían hacer humor en la edad de piedra con objetos de uso cotidiano. Aquí os dejamos unas imágenes de un episodio de Los Picapiedra de 1962, en el que los personajes de Los Picapiedra compran una cámara instantánea Polarock, que hacía fotografías al instante sí ….. aunque gracias al trabajo de dibujo de un pequeño pájaro en el interior de la cámara. ¡La cámara moderna de la edad de piedra!
Os acercamos la historia de uno de los mayores protagonistas de la fotografía estereoscópicas en España, Jaume Calafell Pifarré (1917-1986). Este fotógrafo catalán fue también un inventor incansable capaz de concebir, patentar, construir y comercializar diversos aparatos fotográficos, entre los que destacan los visores estéreo de peana Marte Visión (id. 11865 y 11866), que recientemente hemos incorporado en nuestra colección.
En la imagen, los visores de Marte Visión en la Rambla de Barcelona. A la izquierda, uno de la colección Foticos
Fruto de su pasión por la imagen, que nació a la edad de 15 años al recibir una cámara de fotos promocional, alrededor de 1961 Jaume Calafell ideó estos robustos aparatos de pago, de más de metro y medio de altura, que se instalaron en los puntos más turísticos de la geografía española. Quizás alguno de los lectores recuerden haberlos visto en el Parque Grande de la capital aragonesa, a donde llegaron gracias a su compromiso con la zaragoza Carmen Pueyo. Permitían visionar imágenes estereoscópicas a color y eran herramientas estupendas de propaganda turística. Las que tenemos en nuestra colección estaban colocadas respectivamente en la plaza de España de Sevilla y en Valencia, durante las fallas de 1978.
Jaume Calafell registró hasta 31 patentes durante su trayectoria profesional, realizada principalmente en Tárrega, aunque también llegó a expandir su negocio familiar hasta Barcelona, Zaragoza o Valencia. De hecho, en los años 50 ideó y comercializó con los nombres de Marte y Marte Visión unos visores de mano muy económicos que compitieron con potentes marcas extranjeras como los View-Martes americanos o los Lestrade franceses. En muchas ocasiones, estos aparatos iban acompañados de vistas estereas en relieve que le dieron mucho prestigio a Jaume Calafell. Como fotógrafo, se estima que su fondo actual puede superar con creces las 100.000 imágenes.
Los visores de pago Marte Visión tuvieron una longevidad extraordinaria, de más de tres décadas, algunos de los cuales sobrevivieron hasta la Barcelona olímpica de 1992, cuando los últimos visores fueron retirados de Montjuïc.
Este elegante expositor giratorio de sobremesa es un magnífico ejemplo de la artesanía en madera de finales del siglo XIX, diseñado específicamente para albergar y exhibir fotografías en formato Carte de Visite (CDV). Su mecanismo giratorio permitía a las familias burguesas de la época victoriana mostrar orgullosamente sus retratos de estudio en salones y bibliotecas, convirtiendo el acto de ver fotografías en una experiencia interactiva y social.
La popularización de las Cartes de Visite desde la década de 1860 impulsó la creación de toda clase de accesorios para su almacenamiento y exhibición. A diferencia de los clásicos álbumes cerrados, este tipo de marco múltiple basculante ofrecía una presentación tridimensional y dinámica, destacando por su sólida construcción y su cuidado acabado, probablemente en caoba o nogal, maderas muy apreciadas en la ebanistería de la época.
Nota del tasador: Piezas de esta naturaleza, que conservan su funcionalidad y estética original, son escasas en el mercado actual. Su valor reside no solo en su antigüedad, sino en su capacidad para evocar las prácticas sociales en torno a la fotografía temprana, siendo un objeto de gran interés para coleccionistas de precine y artefactos ópticos decimonónicos.
El libro La Ville Lumière - Anecdotes et documents es una obra de 1909 que documenta la historia y la vida cotidiana de París, conocida universalmente como la "Ciudad de la Luz". A través de sus páginas, ilustradas con fotografías de la época, ofrece una valiosa perspectiva documental sobre la arquitectura, el urbanismo y las costumbres de la capital francesa a principios del siglo XX.
Esta edición en francés destaca por su cuidada encuadernación con estampaciones doradas, que incluye el escudo de la ciudad de París con el lema "Fluctuat nec mergitur". La obra compila diversas anécdotas y documentos que permiten al lector sumergirse en la atmósfera parisina de la Belle Époque, siendo una pieza de interés tanto para bibliófilos como para historiadores del desarrollo urbano.
Nota del tasador: El ejemplar presenta marcas de uso propias de su antigüedad, especialmente en el lomo y bordes de la cubierta, aunque el interior y las ilustraciones parecen mantenerse en buen estado de legibilidad. Su valor se estima considerando su interés documental y estético para coleccionistas de temática parisina y libros ilustrados de principios de siglo.
Este dispositivo es una mesa de montaje y alineación de precisión para fotografía estereoscópica, una herramienta especializada para aficionados avanzados o profesionales. Aunque no se identifica un fabricante concreto, la marca de agua 'Foto Faro Seregno (MB)' en algunas imágenes sugiere un origen o comercialización en Italia. Este tipo de equipos se popularizó durante los resurgimientos de la fotografía 3D en la segunda mitad del siglo XX, probablemente entre las décadas de 1980 y 2000. Su función es permitir el montaje exacto de los dos fotogramas (izquierdo y derecho) de una diapositiva estereoscópica, corrigiendo alineaciones verticales y la separación interocular para garantizar una visualización 3D cómoda y sin fatiga visual. Es una pieza de nicho, muy valorada por su funcionalidad en una comunidad específica más que por su valor como antigüedad.
Vista estereo tissue en la que aparecen unas señoras y un caballero en un salón de la época (id. 12012). Además, una de las mujeres sujeta en sus manos un visor estereo tipo Brewster, algo muy común y valorado en la época. Las imágenes estereo tissue (también llamados french tissues) son un género muy curioso de las vistas estereo que permite un doble visionado de la escena: en blanco y negro cuando se observa sin una fuente de alimentación o con color ("iluminada") cuando se visiona al trasluz.
Aquí podéis ver la imagen estereo (anverso y reverso) sin luz:
Y a continuación la misma vista estereo, observada al trasluz:

Así pues, una imagen tissue se trata de una fina impresión a la albúmina montada en un marco de cartón recortado, tintada por detrás (ya sea mediante la aplicación de anilinas, acuarelas o tiras de celofán) y cubierta con una segunda hoja translúcida de papel adherida con pastas vegetales. Tras su invento en 1853 a manos del francés J. L. Tardieau, su uso se popularizó entre 1858 y 1875.
Pero esta belleza no habría sido posible sin el invento de la técnica de positivado a la albúmina, realizada por el fotógrafo francés Blanguard-Evrad en 1850. Esta innovadora propuesta sustituyó a las copias realizadas en papeles a la sal, y fue el procedimiento de reproducción fotográfico más extendido desde 1854 hasta 1895, aunque se continuó fabricando papel a la albúmina hasta 1930.
La albúmina (en latín albūmen, ‘clara de huevo’) se obtenía a partir de batir claras de huevo con sal. Entonces, la mezcla se dejaba reposar hasta convertirse en un líquido amarillento. Sobre este se introducía un fino papel, que posteriormente se dejaba secar y se sensibilizaba en un baño de nitrato de plata. Así se obtenía el papel fotográfico. Bastaba con exponerlo en contacto directo del negativo a la luz solar para obtener la copia fotográfica.
En términos generales, debido a su extrema finura, los positivos a la albúmina debían montarse sobre un soporte secundario, ya sea de cristal o de cartón. Es característico un tono amarillento de las copias a la albúmina con el paso de los años, como el que observamos en vista estereo que presentamos. Se conocen muy pocas autorías de vistas estereo tissues, ya que en su mayoría no estaban firmadas, o como mucho, aparecían reflejadas las iniciales.



Pieza de más de 150 años de antigüedad: una fotografía sobre papel a la sal, datada alrededor de 1855 (Id. 12136). Este bello retrato de un caballero posiblemente inglés del siglo XIX nos trae a colación al inventor de esta técnica fotográfica - el calotipo-: el británico William Henry Fox Talbot (1800-1877). La fotografía mide 20x15cm y en el reverso aparece anotado el nombre de Eathan Phelps Hartwell.

Es curioso que el británico Talbot estuviera realizando estudios sobre la fijación de imágenes sobre papel al mismo tiempo que el francés Louis Daguerre ultimaba su descubrimiento. De hecho, se sabe que la presentación del daguerrotipo en 1839 fue el aliciente para que Talbot se apresurara a presentar su invento, al que denominó calotipo, aunque también se conoce como talbotipo o impresión al papel salado (saltprint en inglés). No obstante, la acepción finalmente patentada en febrero de 1841 por el fotógrafo, científico, botánico, matemático y político británico fue calotipo, del griego “kallos” (bello).
Si bien el calotipo no tuvo tanto éxito comercial en su época como sí consiguió el daguerrotipo (en parte porque el gobierno francés compró su patente y la liberó para que la sociedad hiciera uso de ella), lo cierto es que es considerado como el precursor de la fotografía moderna del siglo XX, basada en la técnica negativo-positivo, tal y como ideó Talbot.
Negativo y positivo conseguido por Talbot (a la derecha)
Gracias al hallazgo de Henry Talbot, se consiguió disminuir el tiempo de exposición de la fotografía de 30 minutos a 30 segundos y logró algo que el daguerrotipo no podía: generar un número ilimitado de copias, que ayudó a convertir la fotografía en un medio de comunicación de masas.
¿Pero cómo funciona esta técnica?
Talbot ideó una especie de cámaras oscuras de reducidas dimensiones, a las que su mujer llamó “ratoneras”, con las que conseguía imágenes en negativo sobre un papel sensibilizado a la luz mediante la mezcla de nitrato de plata y yoduro de potasio (sal). El resultado se fijaba con hiposulfito sódico. Con esa imagen negativa se conseguían después diversos positivos en contacto con papel salado. Este tipo de fotografías presentan una textura (grano de la emulsión) que se aproxima más a la pintura. Bajo estas líneas podéis ver un ejemplo de “ratonera”, utilizada para crear calotipos.

El álbum 'Zaragoza: Postales para el recuerdo' es una publicación promocional editada conjuntamente por El Periódico de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, probablemente distribuida en fascículos o como obsequio a los lectores a principios de la década de los 2000. Este tipo de álbumes coleccionables se hicieron muy populares en España, ofreciendo a los ciudadanos una ventana nostálgica a la historia gráfica de su ciudad a través de reproducciones de fotografías y postales antiguas.
La obra presenta una cubierta dura con una estética que imita tonos sepia y dorados, evocando el pasado, y muestra una imagen histórica de Zaragoza en su portada. En su interior, alberga fundas de plástico transparente diseñadas para insertar y proteger las postales coleccionables. Aunque no es una obra bibliográfica antigua o de alta rareza, posee un interés documental y costumbrista para la historia local de la ciudad.
Nota del tasador: Pieza de interés divulgativo y local, común en el mercado de segunda mano. Su valor radica en estar completo y en buen estado de conservación. Ideal para coleccionistas de temática aragonesa, aunque su tasación económica es modesta debido a su amplia tirada y carácter promocional.
Recientemente hemos incorporado a la colección de Foticos una carte de visite (o tarjeta de visita) del Emperador Napoleón III y su esposa la Emperatriz Eugenia de Montijo, nacida en España (id. 12193). Esta copia a la albúmina data aproximadamente de 1865 y es obra del mismo André Adolphe Eugène Disderí (1819-1889), quien patentó en 1854 las "carte de visite portrait photographe" (retrato fotográfico en tarjeta de visita). Se le considera uno de los mayores exponentes en el mundo de la fotografía.
André Disderí inició su carrera fotográfica con los daguerrotipos, aunque su mayor éxito y aportación fue una cámara modificada con 4, 6, 8 y hasta 12 lentes, que podían generar placas de carte de visite con hasta 12 imágenes distintas de 9x6 centímetros. Por delante de los objetivos de su cámara pasaron numerosos personajes de la alta sociedad y de la realeza, incluida la Reina Victoria. Las imágenes del emperador Napoleón III a partir de 1859 fueron las que le catapultaron a la fama. En sus retratos utilizaba atrezzos con los que teatralizaba las imágenes, a modo de cuadros pictóricos. Con su cámara de múltiples objetivos iba abriendo y cerrando sucesivamente los mismos para realizar tomas de los personajes en distintas posturas.
Además de la toma de retratos fotográficos, en su estudio contaba con un taller que positivaba copias de gente conocida para comercializarlas posteriormente (como la que ha llegado a nuestra colección). Gracias a ello, los álbumes para coleccionar y enseñar las tarjetas se volvieron habituales en los salones victorianos, y eran considerados uno de los bienes más preciados de cualquier familia. La fama de las carte de visite comenzó a disminuir a partir de 1870 cuando las “tarjetas álbum” (también llamadas tarjetas de gabinete) empezaron a hacerle la competencia.
Sin duda, su invento combinado con los bajos precios de las carte de visite, ayudó a popularizar los retratos de fotos en Europa y Estados Unidos, aunque también llevó a la ruina a muchos otros fotógrafos, incapaces de competir con sus tarifas. Bien es cierto que también otros colegas del sector aprendieron y aplicaron sus mismas técnicas comerciales. A pesar de que gracias a sus patentes Disderí llegó a hacerse multimillonario, dilapidó toda su fortuna y acabó muriendo sordo, casi ciego y en la miseria en 1889, tras trabajar unos años como fotógrafo ambulante en Niza (Francia).
Nos encontramos ante una cámara estereoscópica tipo cajón, un artefacto fascinante de los albores de la fotografía. Fabricada en madera con robustos objetivos de latón, esta pieza evoca la época dorada de los daguerrotipos y colodión húmedo, cuando capturar imágenes tridimensionales era el último grito de la tecnología visual y el entretenimiento burgués.
El diseño de cajón deslizante (sliding box) sugiere una datación temprana, posiblemente de las décadas de 1850 a 1870, un periodo crucial en la estandarización del formato estereoscópico. La pátina de la madera y el latón evidencian su historia y autenticidad, convirtiéndola en una pieza de innegable interés para museos y colecciones privadas dedicadas a la arqueología de los medios y el precine.
Nota del tasador: Una pieza de gran presencia e importancia histórica, imprescindible para comprender la evolución de la captura de imágenes estereoscópicas en el siglo XIX.


El visor Pigeon-Cantonnet es un ingenioso estereoscopio plegable que se popularizó en la década de 1930. Diseñado por el francés A. Cantonnet, basándose en una idea de René Pigeon, su principal ventaja era su simplicidad, portabilidad y bajo coste en comparación con los voluminosos visores de madera de la época. Concebido casi como una carpeta o libro, permitía a un público más amplio acceder a la fotografía tridimensional. Su diseño único, que utiliza espejos en lugar de lentes, elimina la necesidad de ajustar la distancia focal y permite visualizar pares estereoscópicos de prácticamente cualquier tamaño, desde pequeñas tarjetas hasta grandes impresiones en libros, lo que le confirió una gran versatilidad y éxito comercial.
El libro Photarchives, escrito por Daniel Brochard, es una obra de referencia importante para coleccionistas e historiadores de la fotografía. Publicado en la década de 1980, ofrece un catálogo detallado y documentado sobre equipos fotográficos antiguos, técnicas y accesorios de época.
La portada presenta un diseño clásico con ilustraciones de cámaras históricas y un fotógrafo de época, evocando la estética del cambio de siglo. Este tipo de publicaciones son fundamentales para la identificación y catalogación de material fotográfico histórico, proporcionando datos valiosos sobre fabricantes, modelos y su evolución tecnológica.
Nota del tasador: El ejemplar muestra marcas de uso acordes a su edad. Su valor de mercado se estima entre 30 y 45 euros, siendo una pieza de interés para bibliotecas especializadas y museos de fotografía por su contenido documental.
Esta obra, titulada "El universo", escrita por Jean-Pierre Verdet e ilustrada por Christian Broutin, es una publicación divulgativa dirigida principalmente a un público joven. Editada por SM dentro de su colección Saber, destaca por su formato interactivo que incluye gafas para visualización en 3D, lo que permite experimentar las imágenes astronómicas con sensación de profundidad (anaglifo rojo-cian).
El uso de la técnica anaglífica en libros de divulgación científica fue popular a finales del siglo XX y principios del XXI como herramienta para acercar conceptos complejos de manera visualmente atractiva. Este ejemplar en particular muestra el interés editorial de la época por combinar conocimiento y entretenimiento visual.
Nota del tasador: El ejemplar presenta marcas de uso habituales en publicaciones de este tipo. Su valor de mercado para instituciones es moderado, basándose en su carácter de edición divulgativa contemporánea y no como primera edición rara o antigüedad, siendo su interés principal pedagógico o para colecciones de historia de la divulgación en 3D.
El libro DK Eyewitness 3D Reptile es una publicación divulgativa de la reconocida editorial Dorling Kindersley (DK), especializada en libros ilustrados de referencia. Editado en 1998 en idioma inglés, este volumen forma parte de la serie Eyewitness, famosa por su enfoque visual en la educación científica.
Lo más destacado de esta edición es su incorporación de fotografía en tres dimensiones mediante el uso de un visor de espejo (mirror viewer) incluido en la publicación. Esta técnica permite observar imágenes de reptiles, como camaleones y serpientes, con un notable efecto de profundidad, aportando un valor didáctico y lúdico interactivo característico de las publicaciones 3D de la década de 1990.
Nota del tasador: El valor de este ejemplar es modesto, tratándose de una edición comercial de gran tirada de finales del siglo XX. Su interés para una colección museística radica en su condición de ejemplo de literatura divulgativa con tecnología óptica integrada (el visor de espejo). Se estiman 15 a 25 euros, asumiendo que incluye el visor original y presenta marcas de uso normales sin daños estructurales graves.
Este volumen titulado 'Problemas Especiales' forma parte de la renombrada Colección de Fotografía de Time-Life, una serie enciclopédica fundamental para los entusiastas y profesionales de la fotografía durante las décadas de 1970 y 1980. La colección se caracterizó por su enfoque didáctico y la alta calidad de sus reproducciones fotográficas, sirviendo como una guía exhaustiva de técnicas, historia y estética del medio.
Específicamente, este tomo aborda los desafíos técnicos y creativos que enfrentan los fotógrafos en situaciones no convencionales, ofreciendo soluciones prácticas y ejemplos visuales inspiradores. La edición en español facilitó la difusión de estos conocimientos en el ámbito iberoamericano, convirtiéndose en material de referencia esencial en escuelas de arte y estudios fotográficos.
Nota del tasador: El ejemplar presenta marcas de uso propias de su antigüedad y función como manual de consulta. Su valor para instituciones radica en su importancia histórica como material pedagógico de la época, aunque al tratarse de una edición de gran tirada, su precio en el mercado secundario es moderado.
La obra Granada en la Fotografía del Siglo XIX parece ser un catálogo o libro editado para documentar el patrimonio fotográfico histórico de la ciudad y provincia de Granada. Este tipo de publicaciones suelen surgir en paralelo a exposiciones institucionales que buscan rescatar la memoria visual decimonónica y dar a conocer autores fundamentales de la época.
El diseño de portada sugiere una edición contemporánea, probablemente de la década de 1990, época prolífica en España en cuanto a la recuperación de archivos fotográficos históricos locales y regionales.
Nota del tasador: El valor se estima para instituciones considerando su interés bibliográfico y documental regional. Presenta leves marcas de uso propias del almacenamiento y consulta, estimándose un valor de mercado moderado, típico de catálogos y monografías fotográficas especializadas recientes.
Esta Carte de Visite (CDV) muestra el retrato de estudio de un joven militar español vistiendo uniforme y posando junto a un pedestal sobre el cual descansa su casco. El reverso identifica el estudio fotográfico como Marcial Ravé Fotografía, ubicado en la emblemática Calle de Atocha, 147, en Madrid.
Marcial Ravé fue un fotógrafo activo en la capital española durante la segunda mitad del siglo XIX, contribuyendo a la popularización de los retratos en este asequible formato coleccionable. Las imágenes de militares eran muy comunes y apreciadas como recuerdo personal y familiar en la época isabelina y la Restauración.
Esta Carte de Visite (CDV) presenta a un hombre joven vestido con lo que parece ser un uniforme militar o institucional de la época, capturado en el estudio del fotógrafo E. Godinez en Sevilla. El estudio, ubicado en Cadenas 4 y 5, ostentaba el título de fotógrafo de SS. AA. RR., lo que indica un nivel de prestigio en la sociedad sevillana del siglo XIX. Las CDVs fueron extremadamente populares durante esta época para retratos personales y se intercambiaban habitualmente entre familiares y amigos.
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