Esta lata de película Agfa Kalle Ozaphan en formato de 16mm contiene el cortometraje "Querschnitt durch die Olympischen Winterspiele 1936" (Un repaso por los Juegos Olímpicos de Invierno de 1936). Fabricada en Alemania por I.G. Farbenindustrie Aktiengesellschaft Agfa Berlin SO 36, la cinta representa un documento histórico de gran valor, capturando los momentos más destacados de los IV Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Garmisch-Partenkirchen.
El soporte Ozaphan, desarrollado por la compañía Kalle, fue un intento innovador de crear películas de seguridad (Sicherheitsfilm) más baratas y menos inflamables que el celuloide tradicional, orientadas principalmente al mercado doméstico y educativo durante la década de 1930 en Alemania. La lata original de metal litografiado en color naranja y negro es característica de las producciones comerciales de Agfa de la época.
Nota del tasador: El valor de esta pieza radica tanto en su soporte específico (Ozaphan, muy coleccionable por su particular historia técnica) como en su contenido histórico (Juegos Olímpicos de 1936 bajo el régimen nazi). Las latas Ozaphan completas y en buen estado cosmético mantienen una demanda sostenida. El precio proyectado para 2026 refleja el interés cruzado entre coleccionistas de cine vintage, memorabilia olímpica y objetos históricos de la década de 1930.
Esta pieza es una bobina de película de 16mm de la marca Agfa, bajo la denominación comercial Kalle Ozaphan (Sicherheitsfilm), titulada 'Von der Kohle zur Elektrizität' (Del carbón a la electricidad). El soporte Ozaphan, desarrollado en Alemania en la década de 1930, utilizaba celofán impregnado con sales diazoicas, ofreciendo una alternativa económica y sin sales de plata (no inflamable) a los soportes tradicionales de nitrato o acetato.
Producida por la I.G. Farbenindustrie Aktiengesellschaft Agfa Berlin, esta película, de aproximadamente 45 metros de longitud, tiene un marcado carácter documental y educativo, típico de las producciones alemanas de la época destinadas a la divulgación industrial y científica. La lata original de metal pintado en color naranja, con su etiqueta identificativa, se conserva en buen estado, mostrando las lógicas señales del paso del tiempo.
Nota del tasador: El valor de este tipo de películas Ozaphan radica principalmente en su interés histórico y como curiosidad técnica de los formatos de cine alternativos de los años 30 y 40. Su precio en el mercado de coleccionismo proyectado para 2026 es moderado, dependiendo del título y del estado de conservación de la película (que tiende a volverse quebradiza) y de su lata original.
Esta pieza es una bobina de película de 16mm comercializada bajo la marca Ozaphan, una filial de Kalle & Co., vinculada a la potente industria química y fotográfica alemana de la época, incluyendo a Agfa. El título de la película es "Mutt und Jeffs Höllentraum", una versión alemana de las clásicas aventuras animadas estadounidenses de "Mutt and Jeff", personajes creados por Bud Fisher y pioneros en la historia de la animación y el cómic.
El soporte Ozaphan se popularizó en la Alemania de entreguerras (década de 1930) como una alternativa económica y teóricamente más segura (Sicherheitsfilm) al celuloide tradicional, destinado principalmente al mercado del cine doméstico e infantil. Su material base era una película de celofán impregnada con sales diazoicas, lo que le daba su característico aspecto y revelado sin plata. La lata metálica original, litografiada en color rojo con el logotipo de Ozaphan y Agfa, es un excelente testimonio del empaquetado industrial cinematográfico de la preguerra.
Nota del tasador: El valor de mercado actual para estas películas Ozaphan de 16mm en sus latas originales ronda los 25-40 euros, dependiendo del título y del estado de conservación del soporte de celofán, que tiende a cristalizarse y volverse frágil con el tiempo. La presencia de personajes icónicos como Mutt y Jeff añade interés para coleccionistas de animación temprana, proyectando un valor estable para 2026.
Esta lata contiene una película educativa alemana titulada "Der Mensch" (El Hombre), fabricada por Agfa bajo la marca Kalle Ozaphan. El soporte Ozaphan fue introducido en la década de 1930 como una alternativa económica y segura al celuloide inflamable (nitrato), utilizando celofán (diacetato o similares) para el mercado doméstico y educativo. En la lata se destaca la inscripción "Sicherheitsfilm" (película de seguridad), subrayando su uso no profesional.
La película, en formato de 16mm, muestra una secuencia de títulos o fotogramas repetitivos con el subtítulo "(Was man über sich wissen muß)" - (Lo que uno debe saber sobre sí mismo), sugiriendo un contenido de anatomía o biología humana diseñado para proyectores escolares o domésticos de la época. La presentación en su característica lata roja litografiada de Agfa I.G. Farbenindustrie añade un notable valor estético e histórico al conjunto.
Nota del tasador: El valor de este tipo de películas educativas en formato doméstico (Ozaphan/16mm) radica principalmente en el estado de conservación de la lata original y el interés decorativo o documental. Las latas litografiadas de preguerra en buen estado mantienen una demanda estable entre coleccionistas de cine vintage, estimándose su precio para 2026 en el rango de los 35 a 50 euros.
Esta pieza es una bobina de película de la marca Agfa, producida bajo la línea Kalle Ozaphan en Alemania durante las décadas de 1930 o 1940. El formato de la película es de 16mm y la lata original de metal pintado en rojo contiene la película titulada 'Das kluge Schneiderlein' (El sastrecillo valiente), un cuento de hadas popular.
El sistema Ozaphan, desarrollado por Kalle & Co. (una subsidiaria de IG Farben, al igual que Agfa), utilizaba una base de celofán impregnada con tintes diazoicos, lo que permitía una producción más económica de películas para el mercado doméstico. Estas películas, a menudo etiquetadas como Sicherheitsfilm (película de seguridad), eran populares para el entretenimiento familiar antes de la estandarización masiva de otros formatos caseros.
Nota del tasador: El valor de estas películas radica principalmente en su atractivo para los coleccionistas de formatos cinematográficos obsoletos y juguetes ópticos de la época de entreguerras. Su condición general y la conservación de la lata original son factores clave. El mercado muestra un interés sostenido pero de nicho para este tipo de material, proyectando una estabilidad en su valoración hacia 2026.
Esta es una rara y coleccionable caja de placas fotográficas Agfa Andresa Platten Ultra Ortho. Fabricada en Berlín, Alemania, por I.G. Farbenindustrie-Aktiengesellschaft, este producto data aproximadamente de la década de 1920 a 1930. I.G. Farben fue un gigantesco conglomerado químico alemán que absorbió a Agfa y otras empresas, dominando la producción de materiales fotográficos en Europa en esa época.
La etiqueta frontal de la caja muestra instrucciones multilingües sobre cómo manipularla con seguridad en la oscuridad: "NUR BEI ROTEM LICHT ÖFFNEN!", "OPEN ONLY IN RUBY LIGHT!", "NO ABRIR SINO A LA LUZ ROJA!" y "N'OUVRIR QU'A LA LUMIERE ROUGE!". Las placas "Ultra Ortho" indicaban una emulsión ortocromática (sensible al azul y verde, pero no al rojo) con una alta velocidad (sensibilidad) para su tiempo. La caja de cartón conserva sus etiquetas originales con el clásico diseño de la época de entreguerras.
Nota del tasador: El valor de este tipo de consumibles fotográficos antiguos reside principalmente en el estado de conservación de su embalaje original. Aunque probablemente las placas de cristal en su interior ya no sean útiles para la fotografía debido al velo químico por el paso del tiempo, la caja intacta y su diseño gráfico la convierten en una pieza atractiva para coleccionistas de historia de la fotografía y publicidad antigua. Se proyecta un ligero aumento de interés para 2026 en el mercado de la memorabilia fotográfica.
Caja original de placas fotográficas de vidrio Agfa Isochrom, un material sensible altamente ortocromático producido por I.G. Farbenindustrie AG en Berlín. Estas placas, en formato 9x12 cm, eran ampliamente utilizadas por fotógrafos profesionales y aficionados avanzados durante la década de 1930, ofreciendo una sensibilidad de 18/10º DIN y protección antihalo.
El diseño del embalaje refleja la estética industrial alemana de la época, con el distintivo rombo naranja de Agfa sobre fondo azul. La conservación de consumibles fotográficos en su estado original es escasa, lo que los convierte en piezas de interés para coleccionistas de historia de la fotografía y atrezo de época.
Nota del tasador: El valor de este tipo de consumibles antiguos depende en gran medida del estado de la caja y de si conservan su contenido sellado. Las cajas vacías o abiertas tienen un valor puramente decorativo, mientras que las selladas alcanzan precios ligeramente superiores en el mercado de coleccionismo especializado.
Este muestrario de papeles fotográficos modernos fue producido por la reconocida compañía belga-alemana Agfa-Gevaert, tras la fusión de ambas empresas en 1964. Diseñado como una herramienta promocional y técnica para fotógrafos profesionales y aficionados avanzados, el muestrario presenta ejemplos impresos en diferentes tipos de papel fotográfico, incluyendo las emblemáticas series Brovira, Portriga-Rapid y Agfacolor MCN, tanto en blanco y negro como en color.
El formato en abanico permite comparar fácilmente las texturas, el contraste y la reproducción tonal de cada emulsión. La inclusión de imágenes de muestra ayuda al usuario a visualizar los resultados finales, convirtiéndolo en un catálogo visual esencial para la selección del soporte adecuado en el laboratorio fotográfico de la época.
Nota del tasador: Este tipo de material efímero o publicitario de fotografía tiene un mercado nicho entre coleccionistas de la marca Agfa y de la historia técnica de la fotografía. Su valor en plataformas como todocoleccion o eBay suele rondar los 20-30 euros, dependiendo de su estado de conservación, que en este caso parece excelente.
Hucha mecánica de juguete en forma de televisor en color de los años 60, fabricada en hojalata litografiada por el fabricante alemán J.G. Sch (Johann Georg Schrödel). Este tipo de juguetes mecánicos que simulaban electrodomésticos modernos de la época eran muy populares entre los niños como incentivo para el ahorro.
El diseño imita un mueble de televisión con acabado en imitación madera e incluye detalles como un dial de sintonización litografiado. Al insertar una moneda, la imagen de la pantalla, que consiste en un rodillo litografiado con escenas infantiles y de payasos, cambia de escena de manera interactiva. Este ejemplar es especialmente valioso para coleccionistas al conservar su caja original de cartón litografiado, que ilustra su funcionamiento.
Nota del tasador: El estado de conservación general es muy bueno para un juguete de hojalata, con leves marcas de uso y pátina natural. La presencia de la caja original incrementa notablemente su atractivo dentro del coleccionismo de juguetes de chapa.
El Capta-Movi es un interesante aparato de la historia de la cinematografía amateur en España. Fabricado a mediados del siglo XX, este dispositivo funcionaba tanto como tomavistas (cámara) como proyector para película de 9,5 mm (el popular formato Pathé Baby). Su diseño permitía a los aficionados grabar sus propias películas caseras y, posteriormente, proyectarlas usando el mismo equipo cambiando su configuración, lo que suponía un gran ahorro económico para las familias.
Fabricado en España, el Capta-Movi destaca por su cuerpo de baquelita negra y metal, combinando funcionalidad y un diseño característico de la posguerra española. Es un claro ejemplo del ingenio nacional para acercar la tecnología del cine a los hogares de la época.
Nota del tasador: El aparato se presenta en buen estado general de conservación, con marcas normales de uso propias de su antigüedad. Conserva sus piezas principales y el cableado, aunque requeriría revisión para garantizar su funcionamiento óptimo. Es una pieza muy atractiva para coleccionistas de cine español y aparatos de doble función.
Esta pieza consta de una caja original de Kodak, fabricada en Francia, destinada a contener películas o negativos. El diseño del empaque, con sus características franjas negras y el logotipo rojo de Kodak, es representativo de la estética comercial de la marca a mediados del siglo XX. El mensaje promocional en francés invita a los usuarios a seleccionar sus mejores negativos para ampliarlos en papeles blanco y negro Kodak, evidenciando las estrategias de marketing de la época destinadas a fomentar el copiado y ampliación fotográfica por parte de aficionados.
La presencia de la tira de película enrollada junto a la caja ilustra la transición del rollo de película a su posterior almacenamiento tras el revelado. Aunque se trate de un objeto cotidiano dentro del flujo de trabajo fotográfico analógico, su valor reside en testimoniar la cultura material de la fotografía amateur y comercial de las décadas centrales del siglo XX, cuando Kodak dominaba el mercado global y fomentaba activamente el consumo de sus productos auxiliares de laboratorio.
Nota del tasador: El valor de este lote es puramente histórico y documental, destinado a coleccionistas de parafernalia fotográfica de la marca Kodak o a completar exposiciones sobre la historia del revelado amateur. Su estado es bueno, con ligeras marcas de uso acordes a su edad.
Esta caja contiene una película Kodak Panatomic-X en formato 116, destinada a realizar 8 exposiciones de 2½ x 4¼ pulgadas. Fabricada en Francia por la delegación europea de la compañía estadounidense, esta película destacó por su grano extraordinariamente fino ("extra grain fin"), lo que la convirtió en una de las emulsiones preferidas por fotógrafos exigentes que buscaban ampliaciones de gran calidad sin pérdida de detalle aparente.
Introducida en 1933, la serie Panatomic evolucionó a Panatomic-X hacia 1938, manteniendo su reputación de nitidez y resolución extremas. El formato 116, introducido en 1899, fue ampliamente utilizado en cámaras plegables y de cajón de formato medio durante las primeras décadas del siglo XX, aunque su popularidad decayó tras la Segunda Guerra Mundial frente a formatos más pequeños y manejables como el 120 o el 35mm.
Nota del tasador: El estado de conservación de esta caja es bueno para su edad, conservando sus colores y grafismos originales (amarillo y azul), característicos de Kodak en esa época. Aunque la película interior, de estar presente, no sería apta para su uso fotográfico sin experimentación impredecible debido a su caducidad, su valor reside en su carácter de objeto de exposición y documentación del desarrollo técnico y comercial de los suministros fotográficos de mediados del siglo XX.
La Kodak Verichrome fue una de las películas fotográficas en blanco y negro más populares y duraderas del siglo XX, introducida en 1931 para reemplazar a la película ortocromática estándar. Se caracterizaba por su doble capa de emulsión, lo que le otorgaba una mayor latitud de exposición y la hacía ideal para el fotógrafo aficionado, minimizando los errores de medición de luz.
Este ejemplar específico, en formato de rollo V 118 para 6 exposiciones de 8x10,5 cm, destaca por su excelente estado de conservación en su embalaje original. La caja amarilla y roja con el patrón de cuadros (checkerboard) es un icono del diseño comercial de la época de Kodak. La inscripción de caducidad en febrero de 1941 sitúa su producción probablemente a finales de la década de 1930, en el contexto previo a la Segunda Guerra Mundial.
Nota del tasador: El valor de este tipo de películas antiguas de gran tirada radica principalmente en su atractivo estético y estado de conservación del embalaje, siendo piezas muy apreciadas por coleccionistas de parafernalia fotográfica para recrear el contexto histórico de la toma fotográfica analógica.
La película Kodachrome fue introducida por Eastman Kodak en 1935 y se convirtió en uno de los primeros materiales de fotografía en color ampliamente populares y comercialmente exitosos. Su proceso de revelado complejo, conocido como K-14, producía imágenes con colores vibrantes, excelente nitidez y una durabilidad de archivo excepcional, convirtiéndola en la opción preferida tanto para fotógrafos profesionales como para aficionados durante décadas.
El modelo Kodachrome 64 (ISO 64) ofrecía un equilibrio ideal entre velocidad y grano fino. Su caja de cartón amarilla con el clásico logotipo rojo y amarillo evoca una era dorada de la fotografía analógica. Aunque la producción de Kodachrome cesó en 2009 y el último laboratorio que procesaba el film cerró en 2010, estas cajas sin abrir son objetos de colección codiciados por su valor nostálgico e histórico.
Nota del tasador: Como película sin revelar cuyo proceso (K-14) ya no está disponible comercialmente, su valor radica puramente en su condición de objeto de colección para vitrinas y exposiciones. El estado de la caja de cartón es un factor determinante en su precio.
La película Kodak Kodacolor Gold 100 fue introducida por Eastman Kodak Company a finales de la década de 1980, sucediendo a la exitosa línea Kodacolor VR-G. Esta emulsión en color se diseñó para ofrecer colores vivos y brillantes, características que definieron la estética visual de la fotografía de aficionados durante los años 90.
El diseño de su caja, con el icónico color amarillo de Kodak, tipografía clara y bandas de colores rojo, azul y negro, es un excelente ejemplo del branding clásico de la compañía, que buscaba transmitir calidad y calidez. Representa la época dorada de la fotografía analógica antes de la revolución digital, cuando los carretes de película de 35mm eran el estándar absoluto en hogares de todo el mundo.
Nota del tasador: El valor histórico y coleccionable de esta pieza reside principalmente en su icónico diseño de empaque y su representatividad de una era. Como material fotosensible probablemente caducado, su valor económico es bajo, tasándose de forma prudente como un elemento decorativo o de estudio histórico del diseño de producto fotográfico de consumo masivo.
El rollo de película Kodak Verichrome Pan en formato 620 representa una época dorada de la fotografía amateur. Introducida en 1956 para sustituir a la Verichrome original, esta película pancromática en blanco y negro se hizo inmensamente popular por su amplia latitud de exposición y su fina granulación, características que la hacían ideal para las cámaras de cajón y de fuelle comunes en los hogares de todo el mundo.
El formato 620 fue introducido por Kodak en 1932. Aunque utilizaba el mismo ancho de película que el formato 120, se enrollaba en un carrete con un núcleo mucho más delgado y unas bridas más pequeñas. Esta modificación permitió a Kodak diseñar cámaras más compactas, pero también generó un estándar propietario que obligaba a los usuarios a comprar película Kodak o enfrentarse a problemas de compatibilidad.
Nota del tasador: Pieza con un alto valor nostálgico e histórico, representativa de la estrategia comercial de Kodak y de la popularización de la fotografía. Aunque su utilidad práctica actual es limitada debido a su caducidad, su estado de conservación (aparentemente sin exponer o expuesta y conservada) la convierte en un objeto interesante para coleccionistas de parafernalia fotográfica clásica.
La película Ilford FP3 es un clásico de la fotografía analógica en blanco y negro, producida por la renombrada firma británica Ilford desde principios de la década de 1940 (como mejora de la FP2) hasta su reemplazo por la célebre FP4 en 1968. Con una sensibilidad de grano fino (usualmente ISO 64/125 dependiendo de las versiones y la época), fue ampliamente utilizada tanto por aficionados como por profesionales que buscaban negativos con gran capacidad de ampliación y excelente reproducción de tonos.
El formato 116, introducido por Kodak en 1899, ofrecía negativos rectangulares más grandes (2½ x 4¼ pulgadas, aproximadamente 6.5 x 11 cm) que el formato 120, permitiendo obtener copias por contacto de buen tamaño. Fue un formato popular durante la primera mitad del siglo XX, aunque su uso decayó progresivamente en favor del más compacto 120 y el 35mm. Encontrar material sensible en este formato, conservando su emblemático empaque azul y amarillo en perfecto estado, constituye un valioso testimonio de los estándares fotográficos de la época.
Nota del tasador: El valor de esta pieza radica en su excepcional estado de conservación (New Old Stock - NOS) y su importancia documental para el estudio de la historia de los formatos fotográficos y el diseño de packaging industrial. Aunque la película probablemente haya caducado hace décadas, su atractivo como objeto de colección y exhibición es indudable, representando una cápsula del tiempo de la era dorada de la fotografía argéntica.
Esta pieza es una caja original de película fotográfica Ilford Pan F para cámaras de formato 135 (35 mm), diseñada para capturar imágenes en blanco y negro. Fabricada en la década de los años ochenta, representa una época en la que la fotografía analógica era la norma y marcas como Ilford dominaban el mercado con emulsiones de alta calidad. La Pan F era especialmente valorada por su grano extremadamente fino (ISO 50), ideal para ampliaciones de gran formato y trabajos que requerían un detalle meticuloso.
El diseño de la caja, con su característica tipografía blanca sobre fondo negro y detalles en naranja, es un claro ejemplo del diseño gráfico de embalajes fotográficos de finales del siglo XX. Conservar este tipo de envoltorios es importante para documentar no solo la tecnología química de la época, sino también el branding y la presentación comercial de productos que fueron esenciales para fotógrafos aficionados y profesionales.
Nota del tasador: Se trata de un artículo efímero (packaging) de consumo masivo, por lo que su valor económico es testimonial y reside principalmente en su interés decorativo, coleccionismo de parafernalia fotográfica o para completar exposiciones sobre la historia material de la fotografía analógica.
El carrete de película Ilford FP4 es un clásico indiscutible en la historia de la fotografía analógica en blanco y negro. Presentada en 1968, la emulsión FP4 (Fine Grain Panchromatic) sucedió a la FP3, ofreciendo mejoras significativas en el grano y la latitud de exposición. Con una sensibilidad nominal de 125 ASA (22 DIN), se convirtió rápidamente en la elección estándar para fotógrafos de estudio, retratistas y documentalistas que buscaban una combinación equilibrada de grano fino, alta acutancia y contraste manejable.
Este chasis metálico de 35mm representa una era donde Ilford consolidó su posición frente a competidores como Kodak en el mercado de la película en blanco y negro. Su diseño clásico de chasis metálico con el logotipo en blanco y azul sobre fondo negro es instantáneamente reconocible para los entusiastas de la fotografía del siglo XX.
Nota del tasador: Se trata de un chasis de exposición, probablemente ya utilizado o caducado, cuyo valor reside puramente en su aspecto estético e histórico para coleccionistas de material fotográfico vintage, cajas y embalajes de la época. Su valor económico es bajo y se enmarca en la categoría de pequeños accesorios de colección.
El carrete de película Agfa Isopan IFF representa una etapa importante en la democratización y expansión de la fotografía analógica a mediados del siglo XX. Producida por la renombrada firma alemana Agfa, esta película pancromática en blanco y negro era apreciada por los fotógrafos aficionados y profesionales debido a su grano fino y su amplia latitud de exposición, características esenciales en la época dorada de la fotografía argéntica.
El formato de rollo, envuelto en su característico papel protector con inscripciones como "ANFANG" (inicio en alemán), facilitaba la carga en las cámaras a la luz del día, una innovación que popularizó el formato de medio formato (como el 120 o 620). La presencia de la banda de sellado original "Isopan IFF" atestigua su autenticidad y preservación a lo largo de las décadas, sirviendo como un testigo tangible de los procesos químicos y materiales que definieron la cultura visual del periodo de posguerra.
Nota del tasador: Aunque su viabilidad química actual sea nula, el valor de este objeto reside puramente en su carácter histórico y expositivo, ideal para coleccionistas de parafernalia fotográfica clásica, cámaras vintage o para fines educativos y museísticos sobre la historia técnica de la imagen.
Este carrete de película fotográfica Gevaert Dia-Direct Pan 26, fabricado en Bélgica, es un testimonio de la era analógica. La película reversible, diseñada para producir diapositivas en blanco y negro, fue una opción popular entre los entusiastas de la fotografía antes de la dominación del color.
La marca Gevaert, que más tarde se fusionaría con Agfa en 1964, fue un actor principal en la industria fotográfica europea. Este carrete en particular, con su sensibilidad de 32 ASA (16 DIN), requería condiciones de luz favorables y premiaba a los fotógrafos que dominaban la exposición. El envase de aluminio, característico de la época, garantizaba la protección contra la luz y la humedad, preservando la emulsión hasta su uso.
Nota del tasador: Conservado en su bote de aluminio original y con el precinto en el chasis de la película, este artículo es una pieza de colección excelente para los interesados en la historia de los materiales fotográficos de posguerra.
La Agfa Isopan ISS fue una película pancromática de sensibilidad media-alta, introducida por Agfa en la década de 1930 y comercializada con diversas modificaciones hasta los años 70. La denominación ISS (Isopan Super Special) indicaba su mayor rapidez respecto a las emulsiones estándar de la época, lo que la hacía popular para fotografía de acción o en condiciones de luz moderada.
El ejemplar tasado se presenta en su caja de cartón original, aún sellada dentro de una envoltura de celofán transparente, lo que constituye un raro ejemplo de conservación comercial intacta. Este tipo de artículos, aunque producidos en masa, rara vez sobreviven en este estado tras décadas desde su fecha de caducidad, convirtiéndolos en piezas apreciadas por coleccionistas de memorabilia fotográfica que buscan preservar la estética y la historia material de la industria química de la fotografía.
Nota del tasador: El valor de este carrete reside exclusivamente en su estado de conservación como objeto de colección y exhibición. Su utilidad práctica fotográfica es nula, dada la degradación irreversible de la emulsión tras más de medio siglo. El precio estimado refleja su atractivo para vitrinas y colecciones de marca, siendo la conservación del envoltorio plástico original su principal atributo de valor.
La película Agfacolor Special Negative Film en formato 620 representa una etapa importante en la democratización de la fotografía en color por parte del fabricante alemán Agfa. El formato 620, introducido originalmente por Kodak en 1932, utilizaba el mismo carrete de película que el formato 120 pero con un núcleo más delgado, diseñado para cámaras más compactas.
Esta película en particular, etiquetada como CNS (Color Negative Special), fue popular durante las décadas de 1960 y 1970 para su uso en diversas cámaras amateur europeas y americanas. El distintivo empaque naranja y azul con el logotipo del rombo de Agfa es un clásico del diseño gráfico fotográfico de mediados del siglo XX.
Nota del tasador: Aunque el formato 620 es obsoleto y su valor de uso actual requiere reenbobinar en carretes 120, como pieza de colección y exposición para entusiastas de la fotografía vintage, un ejemplar con su embalaje original en excelente estado posee un valor nostálgico e histórico significativo dentro de la evolución del material sensible en color.
La Agfacolor Negativfilm CN17 fue una emulsión negativa en color introducida por la célebre firma alemana Agfa a mediados de la década de 1950. Este formato 120, diseñado para cámaras de medio formato, representó un avance significativo en la accesibilidad de la fotografía en color para aficionados avanzados y profesionales de la época. La sensibilidad CN17 correspondía aproximadamente a 40 ASA, ofreciendo una notable mejora en la reproducción cromática y la estructura del grano respecto a sus predecesoras.
El diseño de la caja, con sus vibrantes colores naranja y azul flanqueados por el característico logotipo del rombo de Agfa, es un testimonio visual del marketing fotográfico de mediados del siglo XX. Estos envases no solo protegían el material sensible, sino que se convirtieron en iconos reconocibles en los escaparates de todo el mundo. La conservación de envases de material fungible es esencial para comprender la historia material y la estética industrial de la era analógica.
Nota del tasador: El valor de este tipo de piezas radica fundamentalmente en su estado de conservación y en su atractivo como elemento decorativo y documental. Las cajas selladas o en excelente estado, como parece ser el caso, son apreciadas por los coleccionistas de parafernalia fotográfica para completar vitrinas o acompañar cámaras de la misma época.
Esta caja de película Kodak Film Professionnel es un ejemplo representativo del material fotográfico analógico utilizado por profesionales durante las décadas centrales del siglo XX. Fabricada en Francia, contenía 25 placas de película en formato 6x13 cm, un tamaño clásico utilizado frecuentemente en fotografía estereoscópica y cámaras de gran formato de la época.
El diseño de la caja, con su característico color amarillo y la tipografía de Kodak, es un icono del diseño gráfico industrial de mediados de siglo. La indicación de uso de soporte Estar grueso (un tipo de base de poliéster introducida por Kodak en los años 60 para mayor estabilidad dimensional) ayuda a datar el producto. Las inscripciones multilingües reflejan la distribución internacional de los productos fabricados por la filial francesa de la compañía.
Nota del tasador: El valor de este tipo de piezas de embalaje original reside en su atractivo para coleccionistas de parafernalia fotográfica y material de cuarto oscuro, así como para la recreación histórica de estudios fotográficos. La presencia de anotaciones manuscritas añade carácter, pero el valor se mantiene conservador al tratarse de un consumible cuyo contenido original probablemente esté caducado o ausente.
Esta caja de Kodak Film Professionnel representa un testimonio de los insumos fotográficos utilizados por profesionales a mediados del siglo XX. Fabricada en Francia, estaba destinada a contener película en formato 6x13 cm, un formato empleado frecuentemente en fotografía estereoscópica y panorámica.
El diseño gráfico de la caja, con su característico color amarillo y el logotipo de Kodak, junto con la imagen de alto contraste en la portada, refleja la estética publicitaria de la marca durante las décadas de 1960 y 1970. Las inscripciones multilingües advierten sobre las condiciones específicas de iluminación para la apertura del envase, subrayando su uso técnico y profesional.
Nota del tasador: El valor de este tipo de envases antiguos reside principalmente en su atractivo visual para coleccionistas de parafernalia fotográfica y material publicitario de época. Su estado de conservación, con marcas evidentes de uso y desgarros en la etiqueta trasera, sitúa su valor de mercado en un rango moderado, siendo valorado principalmente como objeto decorativo o complemento para colecciones de cámaras estereoscópicas que utilizaban este formato.
Esta caja de película Kodak Film Professionnel representa la evolución de los materiales fotográficos destinados al sector profesional durante la segunda mitad del siglo XX. Fabricada en Francia, su diseño gráfico, con la característica franja amarilla y la imagen de alto contraste en el centro, es un claro ejemplo de la estética publicitaria y corporativa de Kodak en las décadas de 1960 y 1970.
El formato de placa o película en hojas de 6x13 cm indica su uso en cámaras estereoscópicas o de formato medio especializado, lo que subraya su orientación hacia profesionales que requerían una alta calidad de imagen y control sobre el proceso de revelado. La conservación de envases originales como este permite estudiar las estrategias de comercialización y la internacionalización de la producción fotográfica de la época.
Nota del tasador: El valor de este tipo de envases vacíos o caducados radica principalmente en su atractivo estético y su función como objeto de exposición complementario en colecciones de material fotográfico. El estado presenta desgastes evidentes en los bordes y en la parte posterior, lo cual es habitual y se ha tenido en cuenta en la estimación, resultando en una valoración modesta y conservadora.
Esta caja de película Kodak Tri-X Pan Film Professionnel es un claro ejemplo de los suministros fotográficos producidos para profesionales a mediados del siglo XX. El formato 6 x 13 cm, aunque menos común hoy en día, era utilizado en cámaras de gran formato y cámaras estereoscópicas específicas de la época. La icónica presentación amarilla de Kodak con detalles en rojo y negro se convirtió en un estándar mundialmente reconocido en la industria fotográfica.
La película Tri-X de Kodak, introducida en la década de 1950, revolucionó el fotoperiodismo y la fotografía documental gracias a su alta sensibilidad y su distintivo grano, permitiendo tomar imágenes en condiciones de luz desfavorables. Este ejemplar, fabricado en Francia, conserva las instrucciones multilingües que advierten sobre su manipulación en completa oscuridad, subrayando los rigurosos procesos del cuarto oscuro que los fotógrafos de la época debían dominar.
Nota del tasador: El valor de este tipo de consumibles radica en su poder evocador y su capacidad para completar colecciones de cámaras de época o exhibiciones de cuartos oscuros históricos. Aunque la película interior (si la hay) probablemente esté caducada, el diseño del embalaje lo convierte en una pieza atractiva para coleccionistas de memorabilia fotográfica, estimándose de manera prudente debido a su naturaleza de material fungible.
Esta pieza es una antigua caja metálica litografiada del analgésico Kalmine, fabricado por los laboratorios de Paul Métadier en Francia. La marca Kalmine se hizo muy popular a principios y mediados del siglo XX por sus "cachets", que se comercializaban para aliviar síntomas como el malestar, la fatiga, la fiebre y el dolor (como se indica en la propia caja: "Malaise - Fatigue - Fièvre - Insomnie - Douleurs").
El diseño de la caja, en un característico color azul con letras blancas, incluye una ilustración de los propios "cachets" en la tapa. En el reverso, se menciona al Doctor en Farmacia Paul Métadier, ubicado en Tours, Francia. En el interior de la tapa se puede leer un aviso advirtiendo sobre las imitaciones y destacando la eficacia del producto original. Este tipo de envases metálicos eran comunes en la época para preservar medicamentos en polvo que se presentaban en forma de obleas (cachets) para facilitar su ingestión.
Nota del tasador: Aunque este objeto no tiene una relación directa con la historia de la fotografía o la cinematografía, como coleccionable de parafarmacia o memorabilia publicitaria de la época, tiene un modesto valor histórico. Su estado de conservación, con desgastes en la pintura y algo de oxidación, es típico de estos envases utilitarios. Su valor en el mercado del coleccionismo general es limitado, pero representa un interesante ejemplo del diseño de packaging farmacéutico de la primera mitad del siglo XX.
Esta es una funda o estuche rígido de cuero, característico del equipamiento fotográfico clásico. Su diseño robusto sugiere que fue fabricada a mediados del siglo XX para proteger cámaras pesadas, objetivos múltiples o accesorios delicados durante el transporte.
El uso de cuero grueso y costuras reforzadas era el estándar de calidad de la época, garantizando la durabilidad del equipo frente a golpes y elementos ambientales. Aunque no presenta marcas de fabricante visibles en su exterior, su estilo es típico de los estuches de transporte genéricos o de accesorios de marcas europeas de la época.
Esta pieza es una rara caja original de presentación para la cámara Kodak Brownie Flash, comercializada principalmente en el mercado francés bajo la denominación Coffret Brownie Flash. Data de la década de 1950 y destaca por su vibrante diseño gráfico, característico de la publicidad de la época de posguerra orientada al mercado de consumo masivo.
Las cajas amarillas originales de esta serie son sumamente raras de encontrar en el mercado actual, especialmente conservando la integridad estructural y gráfica. Su diseño incluye numerosas ilustraciones en forma de explosión, promocionando tanto la cámara como los accesorios y tipos de fotos que se podían tomar.
Nota del tasador: De acuerdo con la escasez documentada, las cámaras o conjuntos completos con esta caja amarilla son casi únicos y no se consiguen por menos de 300 euros en el mercado de coleccionismo debido a su rareza excepcional.
Esta caja de Ilford Cibachrome-A representa un hito en la fotografía en color. El proceso Cibachrome, desarrollado originalmente por Ciba Geigy y posteriormente adquirido por Ilford, era célebre por producir copias directas desde diapositivas con una saturación de color, nitidez y durabilidad excepcionales. Era el papel predilecto de fotógrafos de bellas artes y galerías por la estabilidad de sus tintes frente a la decoloración (destrucción de colorantes).
Hoy en día, este papel es muy buscado por coleccionistas de material fotográfico vintage y aficionados a los procesos analógicos alternativos, aunque su utilidad práctica depende de la conservación de los químicos específicos (hoy descontinuados) y del estado de caducidad de la emulsión.