Tarjeta estereoscópica de B.W. Kilburn, "He loves me, he loves me not", 1897

    Tarjeta estereoscópica de B.W. Kilburn, "He loves me, he loves me not", 1897
    Tarjeta estereoscópica de B.W. Kilburn, "He loves me, he loves me not", 1897

Características:

  • Datación: 1897
  • Made in: USA

Info:

  • Título/Descripción: 11576. He loves me, he loves me not.
  • Serie/Número: 11576
  • Autor/Fabricante/Editorial: B. W. Kilburn, Littleton, N.H.
  • Datación aproximada: 1897
  • Técnica: Impresión a la gelatina de plata sobre papel fotográfico.
  • Soporte/Materiales: Dos fotografías montadas sobre un cartón de color salmón, ligeramente curvado.
  • Dimensiones: Aproximadamente 17.8 x 8.9 cm (formato estándar de tarjeta estereoscópica).
  • Estado de conservación: Bueno. Muestra un ligero desgaste en los bordes y esquinas del cartón. Las imágenes presentan una tonalidad sepia uniforme con buen contraste, sin manchas de foxing significativas.
  • Rareza: Común. Las vistas de B.W. Kilburn fueron producidas en grandes cantidades y son frecuentes en el mercado de coleccionismo.

Referencia: #55614

Esta tarjeta estereoscópica, titulada "He loves me, he loves me not" (Me quiere, no me quiere), es una obra del prolífico fotógrafo y editor estadounidense Benjamin West Kilburn (1827-1909). Registrada con derechos de autor en 1897, la pieza es un ejemplo característico de las escenas de género narrativas que gozaron de gran popularidad a finales de la época victoriana. La composición muestra a una pareja en un interior doméstico, representando el clásico juego romántico de deshojar una flor para adivinar los sentimientos del ser amado. Kilburn, operando desde Littleton, New Hampshire, fue uno de los productores de vistas estereoscópicas más importantes del mundo, y sus imágenes se distribuían masivamente para el entretenimiento en el hogar.

Estas tarjetas eran vistas en un estereoscopio, un dispositivo que fusionaba las dos imágenes ligeramente diferentes para crear una ilusión de profundidad tridimensional, ofreciendo una experiencia visual inmersiva para el público de la época. La escena, cuidadosamente escenificada, refleja los ideales y las costumbres sociales del momento.

Nota del tasador: Se trata de una pieza común de un productor muy conocido. Aunque está bien conservada para su antigüedad, su valor reside más en su capacidad para ilustrar la cultura visual de finales del siglo XIX que en su rareza. El mercado de este tipo de tarjetas está saturado, lo que mantiene su valoración económica en un nivel modesto. Es un buen ejemplar para una colección didáctica sobre la historia de la fotografía.