Placa de vidrio fotográfica de carácter amateur que captura el retrato de un pequeño perro de pelo duro, posiblemente un terrier o un teckel de pelo de alambre, sentado en un murete de ladrillo. La composición es notable por la inclusión involuntaria de la marcada sombra del fotógrafo en el primer plano, un detalle que añade un carácter personal y espontáneo a la imagen, típico de la fotografía de aficionados de principios del siglo XX. La tonalidad sepia/verdosa es característica del proceso de plata gelatina sobre vidrio de la época.
Esta pieza, que forma parte de una extensa colección de unas 4.000 placas, ilustra la democratización de la fotografía y su uso en el ámbito doméstico para capturar momentos cotidianos y retratos de mascotas, un tema popular que se proyectaba en el hogar mediante linternas mágicas. El estado de conservación es bueno, con la emulsión estable y sin daños significativos.
Nota del tasador: Aunque el tema es común y de autoría anónima, la pieza posee un encanto particular por su naturaleza de 'arte encontrado'. El interés para el coleccionismo reside en su valor como documento sociológico de la fotografía amateur y como ejemplo de contenido para proyecciones domésticas no comerciales.