
Se trata de una cámara compacta y ligera, fabricada íntegramente en plástico. Su característica más destacada es el conjunto de cuatro objetivos de plástico de focal fija (probablemente alrededor de 26mm) y apertura fija. El obturador es de una sola velocidad, muy simple, y se dispara secuencialmente para los cuatro objetivos en un breve lapso de tiempo. Utiliza película estándar de formato 35mm. No dispone de controles de exposición, flash, ni enfoque, siendo un dispositivo de 'apuntar y disparar' en su forma más pura. Su visor es un simple marco de plástico. El avance de la película es manual, mediante una rueda. Es un objeto de colección más por su curiosidad que por sus prestaciones técnicas.
Esta cámara es un ejemplo característico de los artículos promocionales de finales de los años 90 y principios de los 2000, en este caso para la marca de cigarrillos Winston. Se inscribe dentro del fenómeno de la Lomografía o las 'toy cameras', que promovían una fotografía más espontánea, experimental y menos preocupada por la perfección técnica. Su principal atractivo es su sistema de cuatro objetivos, que capturan cuatro imágenes secuenciales en un único fotograma de 35mm, creando un efecto de mini-historieta o animación. Aunque su valor monetario es bajo, representa una curiosidad cultural de su época, uniendo el marketing de masas con una subcultura fotográfica alternativa que buscaba resultados impredecibles y artísticos.