
Se trata de una cámara de visor directo construida íntegramente en plástico. Equipa un objetivo de focal fija de 35mm con apertura f/5.6, tipo 'focus free', lo que significa que no requiere enfoque y tiene una profundidad de campo muy amplia. Utiliza película estándar de 35mm. Dispone de un selector manual de sensibilidad ASA/ISO (100, 200, 400).
Incorpora un flash electrónico integrado que se activa mediante un interruptor frontal. Un sensor CdS (sulfuro de cadmio) probablemente sirve para indicar condiciones de poca luz. El avance y rebobinado de la película es manual, mediante una rueda y una manivela. Su simplicidad mecánica y construcción económica la hacen muy ligera pero también frágil.
La Starcolor Leo es un ejemplo representativo de las cámaras compactas de 35mm de bajo coste, conocidas popularmente como 'toy cameras' o 'trashcams', que inundaron el mercado a finales de los años 80 y durante la década de los 90. Fabricadas masivamente en Asia, estas cámaras se vendían bajo multitud de marcas diferentes, siendo a menudo utilizadas como artículos promocionales o regalos de suscripción.
Su propósito era ofrecer una experiencia fotográfica extremadamente sencilla y económica. Carecen de valor histórico o tecnológico significativo, pero han encontrado un nicho en la fotografía experimental y la 'lomografía' moderna, donde sus imperfecciones ópticas —viñeteado, fugas de luz y colores saturados— son apreciadas como un efecto estético.