El objeto consiste en una caja de madera con tapa y un compartimento interior con ranuras para organizar las placas. En un extremo, integra un visor estereoscópico con dos lentes ópticas de vidrio montadas en un soporte de madera. Los materiales son sencillos: madera, tela o papel para el recubrimiento de la tapa, y metal para el cierre. Las placas son diapositivas positivas sobre vidrio, un formato común para la estereoscopía antes de la popularización de la película flexible. El mecanismo es manual; el usuario selecciona una placa, la coloca frente a una fuente de luz (natural o artificial) y mira a través de los oculares para percibir la imagen en 3D. El conjunto es un testimonio de la fotografía amateur y del consumo de imágenes de principios del siglo XX.
Este conjunto corresponde a una caja de almacenamiento que funciona simultáneamente como visor estereoscópico, junto con una extensa colección de placas de vidrio positivas. Este tipo de formato fue extremadamente popular desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX, constituyendo una forma primaria de entretenimiento doméstico y de visualización de fotografías de viajes o familiares con un impactante efecto tridimensional. La caja, de fabricación probablemente artesanal o de un pequeño taller, está diseñada para ser práctica: almacena las placas de forma ordenada y permite su visualización directa a través de los oculares integrados. El valor de estos conjuntos reside no tanto en el visor en sí, a menudo de construcción sencilla, sino en la cantidad, calidad y temática de las placas fotográficas que contiene, que son una ventana a otra época.